El petróleo, la petroquímica y las zonas económicas especiales: pasado glorioso, presente doloroso

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Primera Parte 

(1).-  En el  2004, durante la segunda parte del sexenio del Presidente Vicente Fox, se impulsó el proyecto Fénix en torno al sector petroquímico mexicano.

Rafael Beverido, un ingeniero químico nativo de Córdoba, Veracruz y director de PEMEX Petroquímica desde el año 2001, impulsó esta idea que no se pudo concretar ni en Altamira, Tamaulipas, ni en Coatzacoalcos, Veracruz –sedes a elegir- entre otros motivos por razones políticas.

Luego de que en las décadas de los 60s y 70s, cuando se hicieron grandes inversiones de parte del Estado mexicano en el ramo petroquímico, esta industria prácticamente fue abandonada y debido a tal circunstancia se ha perdido una gran riqueza nacional que debió contribuir a evitar buena parte de las crisis que padecemos desde hace –por lo menos- 35 años.

 (2).- El Complejo Petroquímico Escolín, en Poza Rica, así como los de Cangrejera, Morelos y Pajaritos en Coatzacoalcos, se rezagaron en tecnología y actualización del capital humano a los niveles que ha ido demandando el mercado internacional del ramo durante las últimas décadas.

Más aún: en conjunto, estos complejos han sido incapaces de atender la demanda creciente de materia prima industrial en el ramo petroquímico, lo cual colocó a México en la paradoja de ser un país líder en recursos naturales energéticos pero un obligado importador de materia petroquímica y sus derivados.