IMG_8132

CHINA PAGARÁ UN PRECIO ALTO EN SU OBJETIVO DE CAMBIAR EL ESMOG POR UN CIELO AZUL

Expansión.

Beijing quiere intercambiar su aire contaminado por cielos azules. Lograrlo será costoso.

China se ha transformado en las últimas cuatro décadas de un ser un páramo económico a una potencia industrial sin rival que consume grandes cantidades de materia prima y energía. El tremendo cambio ha sacado a cientos de millones de personas de la pobreza, pero también ha contaminado el aire y agua de la nación.

“El medio ambiente está cerca de un punto de no regreso”, dijo Alex Wolf, economista de Aberdeen Standard Investments, en un artículo de investigación reciente.

La economía de China ha tenido otras prioridades por mucho tiempo. Los gobiernos locales con la tarea de alcanzar ambiciosos objetivos de crecimiento han mantenido las chimeneas andando en las empresas gubernamentales masivas incluso cuando no existe demanda para sus productos.

Pero Beijing reconoce que la situación actual es grave. La contaminación del aire terminó con la vida de más de 1.1 millones de personas en China en 2015, la mayor cifra de todos los países del mundo, de acuerdo con un estudio publicado este año por el Instituto de Efectos de la Salud de Estados Unidos.

El presidente Xi Jinping mencionó repetidamente el medio ambiente durante un discurso importante a los miembros del Partido Comunista en octubre. Tommy Xie, economista en el Banco OCBC, dijo que el uso de Xi de la palabra “verde” significa que “la mentalidad de toda la nación cambia”.

“La gente en China, incluyendo al gobierno local y corporativos, se han percatado ahora que la protección al medio ambiente ya no es solo palabrería”, dijo Xie.

El gobierno ya ha tomado iniciativas para impulsar vehículos de energía limpia y dejar al margen las industrias contaminantes. Beijing ha firmado el Acuerdo Climático de París y está trabajando en un plan para desfasar eventualmente a los autos impulsados únicamente por combustibles fósiles.

Las decisiones reflejan el creciente deseo en el país de que el gobierno ayude a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, dicen los expertos.

“La gente china está muy preocupada por la contaminación, así que tiene sentido que el partido en el poder responda”, dijo Wei Yao, economista de Societe Generale. “Lo más importante (para el partido) es la estabilidad social”.

Los cambios llegan a costa del crecimiento económico, que ha caído de encima del 10% en 2010 a menos del 7% en años recientes.

Julian Evans-Pritchard, economista de Capital Economics, dijo que China ha intensificado recientemente su lucha contra la contaminación. Él predice que los esfuerzos tirarán 0-5 puntos porcentuales del crecimiento del PIB, una pérdida de casi 56,000 millones de dólares, en el último trimestre de este año.

Los esfuerzos están a la vista en Beijing y áreas cercanas en el corazón industrial del país, que han sido los más afectados por la contaminación del aire. La capital y la zona conurbada tienen la tarea de eliminar los contaminantes dañinos del aire en un 25% antes de que termine el año.

China ha puesto a trabajar equipos de inspección en toda la región en un intento de detener la producción de los mayores violadores de normas. Se espera que unas 180,000 empresas se vean afectadas, de acuerdo con cifras de Societe Generale.

Hay señales de que las medidas están comenzando a funcionar.

En Hebei, una provincia cercana a Beijing, el propietario de una fábrica de viderio dijo a CNNMoney que las ventas habían caído cerca de 15% este año como resultado del esfuerzo ambiental.

El propietario, quien sólo se identificó con su apellido Li, dijo que el gobierno le había ordenado actualizarse a una maquinaria más limpia, lo cual había interrumpido la producción. Él invirtió 8 millones de yuanes (1.2 millones de dólares) en el equipo, que todavía espera a la aprobación de los reguladores.

La pregunta es si las autoridades están dispuestas a cumplir con las normas en la medida en que aumenta el sufrimiento económico. Cuando se tambaleó la economía china a principios del año pasado, Beijing relajó algunas medidas ambientales para avivar el fuego de la economía.

Yao de Societe Generale dijo que el gobierno debe alcanzar un balance entre limpiar el ambiente y proteger los empleos.

“El ritmo de implementación de las medidas anticontaminación es el elemento crucial”, dijo, advirtiendo que el gobierno podría arriesgarse al desempleo masivo si se mueve demasiado rápido. Eso no ha sucedido hasta ahora, pues los trabajadores despedidos de negocios gubernamentales en su mayoría han encontrado otros empleos. Los analistas concuerdan generalmente con que la economía de China es suficientemente fuerte para soportar más interrupciones, por ahora.

Pero si el crecimiento cae demasiado, el gobierno podría aligerar la presión sobre los grandes contaminantes.

“El proceso de reforma de China nunca ha sido una línea recta”, dijo Xie.