La Comisión Federal de Electricidad (CFE) busca atraer a los inversionistas a su nueva Fibra E, ofreciendo una parte de su negocio de transmisión eléctrica. Y para no romper la ley, creará un vehículo intermedio para que los ingresos vayan a este nuevo instrumento, pero sin otorgar derechos sobre los activos, lo que sería contrario a la constitución.

“Debido a las restricciones constitucionales y legales relacionadas al negocio de transmisión, la estructura de la Fibra E involucra crear un Fideicomiso Promovido que mantendrá únicamente los ingresos, o derechos de cobro, de CFE Transmisión”, explica la Comisión en una presentación para inversionistas dentro de su prospecto de colocación de la Fibra.

La reforma energética abrió a la inversión privada el mercado de la generación y la comercialización de electricidad, terminando con el monopolio de la CFE, pero mantuvo el candado para impedir que las empresas entraran de lleno al sector de la transmisión.

Por eso, la Fibra E prevé crear un fideicomiso que captará los ingresos que genere CFE Transmisión. Esto permitirá que se descuenten primero los costos de funcionamiento, mantenimiento e inversión para luego entregar el remanente a la Fibra E.

“Había que dejar a la CFE que reciba estos flujos para cubrir sus gastos de mantenimiento, funcionamiento y Capex (gastos de capital o inversión). La cascada de pagos significa que antes de que haya distribuciones, se tienen que cubrir los costos”, explica Rubén Cruz, socio de la consultora KPMG México.

El control del fideicomiso se compartirá entre tres funcionarios de la CFE y tres consejeros independientes, y la Fibra E a su vez contará con otro comité técnico con los tres miembros de la Comisión y cuatro consejeros independientes. Entre ellos, uno puede representar a las Afores, que se perfilan como las más interesadas en invertir en este instrumento, anticipa Cruz.

Los ingresos que distribuirá la Fibra E a sus inversores provendrán del cobro que hace CFE Transmisión para suministrar de energía a los usuarios del mercado, una vez descontados los costos.

Los expertos prevén que estos ingresos sean estables a lo largo del tiempo, debido a que la demanda eléctrica crece a un ritmo moderado —apenas por encima del crecimiento del PIB—, y los costos para su mantenimiento y operación apenas deben variar.

“Los inversionistas van a tener una rentabilidad de alguna manera garantizada, porque no es una actividad de riesgo, en realidad”, considera Ignacio Sánchez, director de la consultora especializada en el sector eléctrico Fresh Energy.

En caso de que los administradores logren que los ingresos de CFE Transmisión crezcan de manera relevante, los excedentes se distribuirán entre la Comisión y los inversionistas hasta un tope del 150% sobre el estimado de ingresos.

La CFE aún no ha dado los detalles de cuándo y cómo ofertará su primera Fibra E.

Alternativas

El vehículo debe servir para que la eléctrica nacional pueda acometer o acelerar proyectos para ampliar su red de transmisión, uno de los principales cuellos de botella en el mercado eléctrico mexicano, explica Sánchez.

“Todo responde a limitaciones presupuestarias que tiene CFE como tal. Están buscando alternativas de financiamiento, y estos fondos van a posibilitar y acelerar esas inversiones que están ya planeadas”, dice el especialista de Fresh Energy.

El gobierno estima que se requerirán 2 billones de pesos en inversiones en el sector eléctrico hasta 2031, de los cuales 215,000 millones de pesos corresponden a proyectos de transmisión para conectar zonas donde se genere energía renovable con el resto del sistema nacional de transmisión.

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