La firme defensa del presidente Donald Trump de su propia agudeza mental este fin de semana asegura que las preguntas sobre su estado físico aumentarán en la próxima semana, lo que culminará este viernes con su primer examen médico conocido desde que asumió el cargo.

El examen llegará en medio de un debate inaudito sobre la capacidad mental del presidente con más edad del país al momento de su primera elección.

El examen presidencial anual ha atraído una atención renovada por la salud mental de Trump. Pero hay poco que indique que el chequeo proporcionará mucha claridad sobre la salud mental de Trump.

En una serie de tuits enviados el sábado por la mañana desde el gélido bosque de Maryland, donde estaba acurrucado con los líderes del Congreso en Camp David, Trump, de 71 años, se declaró un “genio muy estable” y “muy listo”.

Trump estaba tratando de refutar la afirmación hecha en un nuevo libro de que algunos de sus ayudantes dudan de su aptitud para el cargo. Pero también estaba dirigiéndose a algunos republicanos, que han cuestionando su salud mental.

El viernes, Trump debe presentarse en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed en Maryland para un examen médico realizado por el médico de la Casa Blanca, el Dr. Ronny Jackson, quien realizó los últimos exámenes físicos del presidente Barack Obama mientras ocupaba el cargo. La Casa Blanca ha dicho que proporcionará una lectura del examen una vez que esté completo.

¿Qué esperar?

Pero cualquier esperanza de que la información difundida públicamente arroje luz sobre el estado mental de Trump parece en gran medida fuera de lugar. Una revisión de los exámenes físicos de los últimos cinco presidentes muestra solo menciones breves de salud mental, y ninguna proporciona una lectura de las pruebas de salud mental.

La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, no quiso especificar los detalles del examen físico de Trump cuando se le preguntó la semana pasada si el examen incluiría pruebas de agudeza mental.

“Discutiremos, como dije cuando anuncié que iba a hacer el examen físico, una lectura de eso una vez que se complete y les informaremos en ese momento”, dijo Sanders.

Actualmente, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos no recomienda que los pacientes mayores sin síntomas reciban exámenes de detección de deterioro cognitivo o demencia, citando pruebas insuficientes. Pero el gobierno requiere que los médicos les pregunten a los pacientes mayores de 65 años durante el examen anual de bienestar de Medicare si han notado alguna depresión o pérdida de memoria. Trump, de 71 años, no tiene Medicare y no está sujeto al requisito.

Los científicos también han determinado que tener un padre o hermano con Alzheimer aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad. El padre de Trump, Fred, cuya fotografía se encuentra detrás del Escritorio Resolute en la Oficina Oval, desarrolló la enfermedad de Alzheimer en sus 80 años.

Lo que se revelará con precisión sobre la salud del presidente aún no está claro. El mismo Trump determinará qué información hacer pública, dijo una persona familiarizada con el proceso de los exámenes presidenciales.

La persona, que ha estado involucrada en exámenes físicos presidenciales anteriores, dijo que la Unidad Médica de la Casa Blanca generalmente prepara un resumen para entregar a los medios luego de que se complete el examen. Debido a que la información de salud se considera privada según la ley federal, el propio presidente debe aprobar su difusión.

Los médicos que realizaron exámenes físicos presidenciales en el pasado dijeron que la tarea de divulgar información que normalmente está sujeta a estrictas reglas de privacidad puede ser desalentadora.

“Hay que recordar que si algo le pasa a un presidente que lo pueda sacar del cargo, todos los que vienen con él se van. Así que todos quieren mantenerlo adentro, quieren silenciar al médico”, dijo a CNN en 2015 la Dra. Connie Mariano, que prestó servicios como médico de la Casa Blanca para George W. Bush y Bill Clinton.

En las últimas cuatro décadas, no ha habido un formato único para divulgar información sobre la salud del presidente. Las lecturas típicas han incluido la altura, el peso, el índice de masa corporal del presidente (que indica si un individuo tiene un peso normal, sobrepeso u obesidad), frecuencia cardiaca en reposo y presión arterial.

Los exámenes anteriores también incluyeron detalles sobre la visión del comandante en jefe, la tiroides, los ritmos cardíacos, el sistema gastrointestinal, la piel y los indicadores neurológicos, como la función cerebelosa, las funciones motoras y los sistemas sensoriales.

Casi siempre, el médico que realiza el examen hará una evaluación general de la salud del presidente y lo declarará apto para prestar servicios en la oficina. Los expresidentes han sido bastante amplios con la revelación de sus registros médicos, incluyendo algunos detalles vergonzosos, como cuando el médico de Bill Clinton reveló que tenía hemorroides.

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