El Papa Francisco ofreció la última misa del 2017 en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Durante la liturgia, lamentó que los seres humanos se hayan empeñado en “robar y herir con obras de muerte, con mentiras e injusticias” el año que termina, pero agradeció por todas aquellas personas que hacen el bien cotidianamente en silencio.

“Las guerras son el signo flagrante de este orgullo reincidente y absurdo. Pero son también todas las pequeñas grandes ofensas a la vida, a la verdad, a la fraternidad, que causan múltiples formas de degradación humana, social y ambiental”.
Papa Francisco

Sin embargo, advirtió que en esta noche vieja “prevalece la gracia de Jesús” y la gratitud que él mismo siente en el ánimo pensando en la gente que vive “a corazón abierto” cada día en Roma.

Buenos ciudadanos

Sostuvo que siente simpatía y gratitud por todas aquellas personas que, cada día, contribuyen con pequeños pero preciosos gestos concretos al bien de la “ciudad eterna”.

“Buscan cumplir lo mejor posible sus deberes, se mueven en el tráfico con criterio y prudencia, respetan los lugares públicos y denuncian las cosas que no van, están atentos a las personas ancianas o en dificultad”.
Papa Francisco

“Estos y otros mil comportamientos expresan concretamente el amor por la ciudad. Sin discursos, sin publicidad, pero con un estilo de educación cívica practicada cotidianamente. Y así cooperan silenciosamente al bien común”, añadió.

En su último tuit del año, Francisco dirigió un mensaje hacia la familia.

“¡Francisco, hermano, ya eres mexicano!”

Antes de cerrar el 2017 y tras rezar las vísperas en la Basílica de San Pedro, Francisco se dirigió a pie hasta la plaza vaticana donde saludó a cientos de fieles y rezó ante el nacimiento monumental ubicado junto al obelisco.

Un grupo de feligreses de México dedicó al Papa algunos cánticos en su última aparición pública del 2017, entre ellos la tradicional canción del “Cielito lindo” y la porra “¡Francisco, hermano, ya eres mexicano!”; él respondió con saludos y sonrisas. Luego llegó hasta el pesebre y se detuvo un momento a rezar en silencio ante la escena.

En medio de los flashes de cámaras y celulares, aplausos, y gritos de algunos de sus compatriotas, el líder católico volvió a su residencia, la Casa Santa Marta.

Legendario nacimiento navideño

El nacimiento de San Pedro fue realizado en estilo del siglo XVIII y según la más antigua tradición napolitana, ocupa una superficie de unos 80 metros cuadrados, con una altura máxima de cerca de siete metros.

Las 20 figuras que lo componen, con una altura aproximada de dos metros, representarán las obras cristianas de misericordia
Sus cabezas y articulaciones han sido realizadas en terracota policroma, los ojos en cristal y las vestiduras en tejido.
Tanto el árbol como el pesebre permanecerán montados hasta el domingo 7 de enero de 2018, el día en que se celebra el bautismo del señor y se concluye el tiempo litúrgico de Navidad.

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