El presidente estadounidense, Donald Trump, sostiene que su país necesita cerrar sus fronteras para protegerse del crimen; sin embargo, lo que el mandatario no considera es que el propio Estados Unidos es el que “exporta” la violencia a otros países.

Así lo dice el estudio “Más allá de nuestras fronteras. Cómo las leves leyes estadounidenses sobre armas de fuego contribuyen a la delincuencia violenta en el exterior”, realizado por el Centro para el Progreso Americano, quien señala el impacto “devastador” que el tráfico de miles de armas deja en México:

En 2017, México alcanzó su nivel más alto de homicidios en los últimos 20 años, con una tasa de 20.5 homicidios por cada cien mil personas. El factor clave de la cifra es el acceso a armas de fuego

En 1997, el 15% de los homicidios en México se cometieron con arma de fuego; sin embargo, 20 años después, en 2017, ese porcentaje aumentó a aproximadamente 66%
El uso de armas de fuego durante robos violentos también ha aumentado. En 2005, el 58% de los robos se cometieron con armas de fuego; en 2017, esta cifra aumentó al 68%
El estudio señala que los grupos delictivos en México usan esas armas para sus “guerras brutales” con otros grupos; además, los fusiles de asalto se han vuelto los preferidos por el narcotráfico, debido a que fácilmente pueden convertirse en automáticos.

De hecho, de acuerdo con la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos, casi la mitad de las armas de fuego de origen estadounidense recuperadas en México son largas, e incluyen rifles semiautomáticos de alto calibre, como las variantes AK y AR.

El Centro informa que cerca de 213 mil armas de fuego llegan a México, de contrabando, provenientes de Estados Unidos.

El informe subrayó que los legisladores en Estados Unidos tienen la obligación moral de tomar medidas para fortalecer las leyes de armas en un esfuerzo por mejorar la seguridad pública dentro y fuera de las fronteras de la Unión Americana.

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