Desde hace un año Guadalupe Soto decidió usar gasolina Magna para su auto en vez de Premium, que es más cara.

“Ya habían pasado los dos años de garantía del coche, y decidí cambiar a Magna. De todas maneras hoy (con Magna) estoy pagando lo mismo o más, de lo que pagaba hace un año por llenar el tanque con Premium”, comentó Soto.

El caso de Guadalupe es un ejemplo de cómo millones de mexicanos están cambiando sus hábitos de consumo para amortiguar los efectos del incremento de precios en productos y servicios (inflación) que comenzó en enero de 2017.

El año pasado, el volumen de las ventas de gasolina Premium cayó 26.4% frente a 2016, mientras que el de la Magna creció 3.6%, refieren datos de Pemex. En promedio, el precio de la Premium se ha incrementado 4% de enero de 2017 a enero de 2018, y la Magna 3.4%, refiere información del INEGI.

No sólo es el caso de las gasolinas, otros productos han subido de precio por lo que en 2017 y lo que va de 2018 se han visto cambios en sus hábitos de compra.

Comprar productos de marcas propias, ir a la ‘tiendita’ en vez del súper, llevar comida hecha en casa al trabajo o tomar unas cervezas en casa, en lugar de ir a un bar, es parte de la lista de los cambios para enfrentar los efectos de la inflación, comentó Juan Carlos Jouve, director comercial de Kantar Worldpanel México, una firma dedicada al estudio y análisis de hábitos de consumo.

En enero de 2018, la tasa anual de inflación se ubicó en 5.55%, es un menor nivel al reportado al cierre de 2017 que fue de 6.7%, sin embargo esto no significa que los precios hayan bajado, aclara el directivo de Kantar.

“El año pasado tuvimos la inflación más alta de los últimos 17 años, eso ya afectó la capacidad de compra de los hogares mexicanos, es un daño irreversible. Subieron los precios, pero tú no tienes más dinero para compensar ese incremento y seguir comprando lo que comprabas habitualmente”, explicó Jouve.

De ahí que los consumidores compren menos o cambien a marcas más baratas. Una vez que hacen estos cambios es difícil que regresen a las marcas anteriores o compren más cantidades porque se habitúan a la calidad y el precio queda contemplado en los presupuestos familiares, detalló el directivo de Kantar.

Por ejemplo, en el periodo enero-septiembre de 2017, cuando se reportó una inflación de 6.7%, las personas disminuyeron la frecuencia de sus viajes de compra. Kantar refiere que este índice bajó 2.9%. Se compraron más unidades por compra, porque se buscaron productos con menores cantidades, el promedio pasó de 5.7 a 5.9 unidades por viaje de compra.

Aún con menos visitas a los centros comerciales, el precio promedio por compras incrementó 12.8%, refiere la firma en un análisis que estudió los casos de 8,500 hogares.

Cuando hay incrementos importantes en los precios, lo más común es el cambio en el formato de tienda en el que se acostumbra comprar, del súper pasan a la ‘tiendita’ de la esquina, muchas veces para hacer compras para vivir al día, comentó Jouve.

Entre el segmento de jóvenes se ven otras medidas como compartir casa habitación, lo que implica dividir cuentas por suministros y servicios del hogar.

Guadalupe aplicó esta estrategia. A causa del temblor del 19 de septiembre en la Ciudad de México, la renta del departamento donde vivía un amigo suyo subió 750 pesos al mes, como una alternativa para reducir gastos, Guadalupe invitó a su amigo a vivir en su departamento.

Un sondeo realizado en Twitter por Expansión, en el que participaron 453 usuarios, arrojó que el principal cambio ha sido comprar menos productos en el supermercado (41%), llevar comida de la casa al trabajo en vez de comer en fondas o restaurantes es el segundo (27%), cambiar gasolina Premium por Magna el tercero (22%) y usar metro en vez de taxi el cuarto (10%).

El directivo de Kantar advirtió que aún se verán estos cambios de hábitos en el transcurso del año, pues los efectos por inflación no han terminado.

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