La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó a la ‘enfermedad X’ en su más reciente plan global para acelerar la investigación y el desarrollo durante emergencias de salud como las epidemias del ébola, el síndrome respiratorio aguda grave (SARS, por sus siglas en inglés) o el zika.

La estrategia y preparación de este proyecto, conocido como Plan de Acción I&D 2018, fue publicado el mes pasado. Entonces, ¿qué es, exactamente, la ‘enfermedad X’?

El nombre enigmático “representa el conocimiento de que una grave epidemia internacional podría ser causada por un patógeno hasta ahora desconocido de provocar enfermedades humanas”, según la OMS.

“Como nos ha enseñado la experiencia a menudo, lo que nos va a golpear es algo que no anticipamos”, señaló Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades de Estados Unidos.

“De la misma manera en que no anticipamos el zika, tampoco pensamos que existiera un ébola que fuera a alcanzar las ciudades”, añadió.

Entonces, ‘X’ significa inesperado, explicó Fauci.

Al enfrentarse a lo desconocido, la OMS reconoce que debe “reaccionar ágilmente”, lo que implica crear plataformas, sostuvo.

En esencia, los científicos desarrollan recetas personalizables para crear vacunas. Así, cuando ocurre el brote de una enfermedad, pueden rastrear la genética única del virus que causa la enfermedad y conectarla con la secuencia correcta en la plataforma ya desarrollada para crear una nueva vacuna.

Fauci indicó que para desarrollar estas plataformas y secuencias, los científicos deben primero estudiar clases enteras de virus, como los flavivirus, que incluyen la encefalitis japonesa, la fiebre amarilla, el zika y el virus del Nilo Occidental.

“Si desarrollas una comprensión de las características comunes de todos esos (virus), puedes responder más rápidamente”, apuntó.

Junto a la ‘enfermedad X’, la OMS registró otras siete posibles amenazas de enfermedades a nivel global: para ninguna existe todavía un medicamento o vacuna eficaz.

Se trata de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (CCHF, por sus siglas en inglés); enfermedad del virus del ébola y enfermedad del virus de Marburgo; fiebre de Lassa; coronavirus causante del síndrome respiratorio del Oriente Medio (MERS-CoV) y síndrome respiratorio agudo severo (SARS); infección por el virus Nipah y enfermedades del henipavirus fiebre del Valle del Rift (FVR) y el zika.

El Plan de Acción I&D 2018 surgió a raíz de la emergencia provocada por el ébola en África Occidental, que empezó en marzo de 2014, según explicó Marie-Paule Kieny, subdirectora general de Sistemas de Salud e Innovación de la OMS, en un comunicado.

Kieny, quien lideró los esfuerzos de investigación y desarrollo de la OMS durante el brote de ébola, afirmó que esta emergencia internacional les enseñó a los científicos que la investigación y el desarrollo necesitan ser una “parte integral” de la respuesta ante las epidemias.

El brote que ocurrió entre 2014 y 2016 –el más grande desde que se descubrió el virus en 1976– incluyó un total de 28,616 casos confirmados, probables y sospechosos, y 11,310 muertes en Guinea, Liberia y Sierra Leona, de acuerdo con datos de la OMS.

El trabajo conjunto de la OMS, gobiernos, científicos y entidades privadas “resultó en la primera vacuna totalmente efectiva contra el ébola, desarrollada y probada en apenas 12 meses, frente a los 5 o 10 años que tal proceso normalmente tomaría”, sostuvo Kieny, quien agradeció la oportunidad usar su experiencia con el ébola para prepararse ante futuras emergencias de salud.

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