Alejandro Díaz de León Carrillo, gobernador del Banco de México (Banxico) desde hace seis meses, declaró este martes para la agencia Reuters que la institución estará atenta y preparada ante los diferentes escenarios que puedan presentarse tras las elecciones presidenciales del 1 de julio.

Trataremos de ser muy constructivos pero muy claros y muy prudentes en cómo usar los instrumentos y en particular la política monetaria a fin de alcanzar nuestra meta. En un cambio de gobierno puede haber muchos escenarios. Los objetivos son mantener la inflación baja y estable y la estrategia macroeconómica”.

La fragilidad del peso mexicano

Después de que la inflación se acercó al 7% en 2017, el nivel más alto en los últimos 17 años, en México comenzó a descender en 2018, pero Banxico admitió que el balance de riesgos para los precios continúa sesgado al alza en un entorno de alta incertidumbre.

Aunado a esta coyuntura, la fortaleza del dólar, principalmente, y la incertidumbre sobre la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) conformada por Canadá, Estados Unidos y México impactaría más a la moneda local.

El peso nacional perdió este mes 5.2% frente al dólar borrando las ganancias acumuladas en el año.
Díaz de León Carrillo sostuvo que el mercado cambiario se comporta ordenada y líquidamente y sólo si se registraran episodios de extrema volatilidad y estrechez de liquidez, la Comisión de Cambios, conformada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y Banxico, revisarían la situación.

La (moderada) estabilidad económica provee tranquilidad de que el precio puede subir o puede bajar pero está reflejando condiciones de mercado. En la medida en que haya algún evento que deba ser reflejado en el tipo de cambio real, dejaremos que ese ajuste se dé pero que se dé de una manera ordenada”.

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