La llegada de una nueva de emisiones para los camiones y autobuses tiene a los fabricantes de los vehículos preocupados, pues hasta ahora no está listo el combustible limpio que requieren los nuevos motores, ni hay incentivos que promuevan la renovación vehicular.

Esta norma, conocida como NOM-044-Semarnat, establece límites máximos de emisiones contaminantes para vehículos con un peso mayor a 3,857 kilogramos, que utilizan diésel. Según datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el transporte es el responsable del 70% de las emisiones a la atmósfera a nivel global, y el objetivo de este tipo de leyes es reducir este porcentaje.

Hoy, los camiones y autobuses que se venden en México tienen motores con tecnología Euro IV y EPA 04, que utilizan diésel con 200 partes por millón de azufre.

Por ello, para cumplir con los límites máximos de emisiones que establece la nueva norma, los fabricantes de vehículos deberán incorporar nuevos motores, con tecnología EPA 10 y Euro VI, que requieren diésel ultrabajo en azufre de entre 10 y 15 partes por millón. No obstante, esta nueva tecnología es entre 15% y 20% más cara que la de los motores actuales.

Sin embargo, “para que estas nuevas tecnologías puedan operar y se alcance la meta de reducción de emisiones requerimos que el combustible esté disponible en todo el país, dijo Miguel Elizalde, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (Anpact).

Pemex inició en 2012 un proyecto para producir diésel ultrabajo de azufre, con un máximo de 15 partes por millón. Pero apenas tiene un avance de 42%.

“Si no logramos que haya disponibilidad del combustible en todo el país, no va a funcionar ninguna de las tecnologías que estamos incorporando en los vehículos”, dijo Rivera.

SIN INCENTIVOS
Otro problema, dicen los fabricantes de vehículos, es que las empresas transportistas, sobre todo las pequeñas y medianas, no tienen el capital necesario para renovar su flota actual y migrar hacia la nueva tecnología. “Entonces corremos el riesgo de que se queden con sus camiones o compren modelos seminuevos”, dijo Elizalde.

Y es que la nueva norma solo aplica para los vehículos nuevos. Los camiones y autobuses que ya circulan y que cuentan con las tecnologías anteriores, podrán seguir en las carreteras.

Los fabricantes aseguran que se requiere que el gobierno haga un esfuerzo para impulsar la renovación vehicular mediante incentivos a las empresas transportistas. “La norma por sí misma no va a hacer que el transporte sea más eficiente y limpio de la noche a la mañana, porque hoy tenemos un parque vehicular de 400,000 unidades, con 17 años promedio de antigüedad”, destacó Flavio Rivera, presidente y director general de Daimler Vehículos Comerciales.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here