La parálisis de una gigantesca empresa tecnológica china y las demoras en la importación de autos, manzanas, madera y otros productos estadounidenses son las primeras señales de que una guerra comercial entre China y Estados Unidos cobra sus primeras víctimas.

Está prevista una nueva ronda de conversaciones para la semana entrante en Washington, mientras los dos bandos se atrincheran en sus posiciones en la lucha por el desequilibrio comercial.

La empresa tecnológica, telecom y fabricante de teléfonos celulares ZTE dijo el miércoles que suspende todas sus “grandes operaciones” desde que Washington le prohibió hacer negocios con proveedores estadounidenses como sanción por sus exportaciones ilegales.

Asimismo, empresas y funcionarios informaron que los productos estadounidenses sufren largas demoras en las aduanas de los puertos chinos, un indicio de que Beijing empieza a aplicar sanciones a medida que se prolonga la disputa.

La sanción que ha paralizado a ZTE data de un caso anterior al gobierno de Donald Trump, pero los analistas dicen que el resultado fue más grave que lo previsto porque se produjo en momentos de deterioro de las relaciones comerciales y la lucha entre los dos países por la dominación mundial en el área tecnológica.

“Ahora se ha vuelto político”, dijo Nikhil Batra, analista telecom en IDC. “Las consecuencias no solo afectarán a la industria telecom” y a las empresas implicadas, añadió.

La sanción del Departamento de Comercio estadounidense, vigente desde abril, impide el acceso de ZTE a tecnología y componentes vitales como los semiconductores de proveedores como el fabricante estadounidense de chips Qualcomm.

ZTE dijo en un comunicado que tiene dinero suficiente e intentará cumplir sus contratos. No está claro si la empresa planea cerrar: en la ronda de conversaciones en Beijing la semana pasada, funcionarios chinos pidieron a sus contrapartes que levanten la sanción.

Pero en una de las primeras señales de las consecuencias de las sanciones, la telecom australiana Telstra dijo que dejará de vender los celulares y artefactos de banda ancha ZTE porque la sanción estadounidense impide fabricarlos.

Por su parte, las empresas estadounidenses que exportan a China vieron sus productos detenidos en los puertos. Los funcionarios de aduana se mostraban más estrictos en las inspecciones de los vehículos Ford.

“La inspección es bastante onerosa”, dijo una persona enterada del asunto y que habló bajo la condición de anonimato. “Requiere desarmar los vehículos y evaluar cada componente del sistema de emisiones. Un vehículo desarmado no se puede vender, y eso implica largas demoras y altas tarifas de depósito para esos vehículos en China”.

Ford dijo en un comunicado que “estamos vigilando estrechamente nuestra situación en el puerto”.

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