Cuando Laura Pedersen abrió su clínica para jóvenes embarazadas en Tucson hace casi 20 años, su trabajo parecía abrumador: alrededor de 12,000 bebés nacían de madres adolescentes en Arizona cada año, y todas esas madres jóvenes requerían asesoramiento y apoyo especial. El programa, llamado Teen Outreach Pregnancy Services, incluso abrió una segunda ubicación en Phoenix para mantener el ritmo de las necesidades.

Pero 18 años después, la demanda ha caído por un precipicio. En 2016, menos de 6,000 adolescentes dieron a luz en Arizona.

“Definitivamente hemos experimentado una disminución en el número de referencias”, dice Pedersen. “No hay una necesidad tan grande de nuestros servicios”.

Arizona, que a principios de la década de 2000 tenía una de las tasas de fertilidad más altas del país, sufrió la mayor disminución en el número de nacimientos que cualquier otro estado estadounidense en la última década. Pasó de casi 103,000 nacimientos en 2007 a aproximadamente 81,000 el año pasado, una caída del 20%.

Lo que está sucediendo en Arizona es un ejemplo extremo de una tendencia más amplia que está teniendo lugar en todo Estados Unidos. La “tasa de fertilidad total” en Estados Unidos, que representa el número de hijos que la mujer promedio tendrá durante su vida, se hundió a un estimado de 1.76 en 2017, por debajo de 2.12 en 2007. (Sin embargo, este no es el punto más bajo. La tasa de natalidad de la nación llegó a 1.74 en 1976, después de una gran alza durante el “baby boom”, cuando las mujeres estadounidenses tenían más de tres hijos cada una en promedio.)

Entonces, ¿qué está pasando?

Según economistas y expertos en fertilidad, es una combinación de factores.

En primer lugar, la recesión absorbió los recursos necesarios para apoyar a las familias, como la vivienda estable y el dinero para el cuidado infantil, haciendo que muchas familias lo piensen dos veces antes de tener hijos. Mientras tanto, una mejor educación sobre salud sexual y el acceso al control de la natalidad han ayudado a reducir los embarazos entre adolescentes. La intensificación de la aplicación de la ley de inmigración por parte de los gobiernos federal y estatal ha disuadido a las mujeres en edad fértil de cruzar la frontera con México, y tienen menos hijos una vez que llegan.

La caída en la tasa de natalidad ha provocado preocupaciones entre expertos de que Estados Unidos termine con muy pocas personas en edad laboral como para mantener a su creciente población de la tercera edad, tanto mediante el costeo de programas como Seguridad Social como con la ocupación de puestos en campos como la atención médica y servicios domésticos.

“Si nos mantenemos en 1.76, no es un gran problema”, dice Bradford Wilcox, director del National Marriage Project, un grupo de investigación no partidista de la Universidad de Virginia que examina las tendencias de familia y maternidad. “Si seguimos registrando un descenso en la fertilidad, sería más probable que eso conduzca a algunos desafíos sociales y económicos importantes”.

Por ello, es importante vigilar a Arizona, donde la recesión y la represión de la inmigración han creado una generación que será mucho más pequeña que las anteriores.

INMIGRANTES, DURAMENTE ATACADOS

Para poner en contexto el colapso de la tasa de natalidad en Arizona, es importante entender su auge.

En la década de 1990 y en la década de 2000, la tasa de fertilidad de Arizona se mantuvo cerca de 2.4 hijos por mujer, mientras que el promedio de Estados Unidos se mantuvo entre 2 y 2.1. Sin embargo, la tasa de nacimientos hispanos en Arizona fue mucho mayor, con 3 hijos por mujer en 2006, y las hispanas nacidas en el extranjero superaban el promedio.

Tom Rex, gerente de iniciativas de investigación de la Oficina del Economista de la Universidad de la Arizona State University, dice que eso se debe en gran parte a que Arizona atraía a muchos migrantes mexicanos por sus empleos en turismo y construcción.

El colapso financiero golpeó particularmente a la activa industria de bienes raíces de Arizona, provocando que miles de familias inmigrantes perdieran su principal fuente de ingresos. Según la American Community Survey de 2006, el 37% de las mujeres extranjeras en Arizona tenía un cónyuge empleado en la construcción. En 2016, esa cifra bajó a aproximadamente el 27%.

Por lo general, la fertilidad comienza a declinar justo antes de que golpee una recesión, lo que, según teorías de los economistas, podría causar una inminente sensación de inseguridad económica entre las familias la cual los lleva a postergar la carga financiera de tener hijos. La gran población inmigrante de Arizona, que en su mayoría se empleó en sectores económicos propensos a la recesión y tenía tasas de natalidad más altas que el promedio antes de la recesión, magnificó ese efecto.

Pero algo más estaba pasando en Arizona que era diferente de otros estados densamente hispanos, como California y Texas. En 2007, la legislatura requirió que los empleadores verificaran que sus trabajadores se encontraran legalmente en el país usando el sistema E-Verify, administrado por el gobierno federal. Los empleadores que utilizan E-Verify envían la información personal de sus empleados en línea, que luego es comparada con la información en las bases de datos de la Administración de Seguridad Social y los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos.

El estado impuso más medidas represivas en 2011, cuando aprobó la legislación S.B. 1070, que permite a la policía solicitar pruebas de ciudadanía durante las detenciones por infracciones menores. De acuerdo con un estudio de los economistas Mark Hoekstra de la Texas A&M University y Sandra Orozco-Aleman de Mississippi State University, solamente la S.B. 1070 redujo el flujo de inmigrantes indocumentados en más del 30%.

Para 2017, la tasa de fertilidad total hispana de Arizona había bajado a menos de 2 nacimientos por mujer.

“[Las leyes] podrían haber tenido efectos morales para los hispanos en Arizona en términos de no querer tener tantos hijos porque las cosas eran inciertas”, dice Jessamyn Schaller, profesora asistente de Economía de la Universidad de Arizona.

Schaller analizó datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud y descubrió que la cantidad de partos de mujeres hispanas nacidas en el extranjero disminuyó en más de la mitad entre 2006 y 2016, y que la mayor parte del declive ocurrió durante la recesión.

MÁS PREVENCIÓN, MENOS NIÑOS

Aunque la economía y la política redujeron rápidamente la tasa de natalidad de Arizona, las fuerzas sociales más prolongadas también tuvieron impacto.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here