Una intensa corriente de agua asociada a lluvias obligó hoy al urgente desalojo de socorristas en una de las zonas devastadas por la erupción del Volcán de Fuego en Guatemala, que ha dejado, hasta el momento, un saldo de 110 muertos, 197 desaparecidos y 57 heridos.

David de León, vocero de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), dijo que las autoridades desalojaron a los socorristas que laboran en el lugar, así como a vecinos que, pese a la prohibición, ingresaron a la llamada zona cero para buscar restos de más víctimas.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) las abundantes lluvias originaron un descenso de material volcánico, además de señalar que existe el riesgo de más desprendimientos de este tipo.

Esta situación amenazaba la seguridad de las personas que trabajan en la zona devastada, en el sureño departamento de Escuintla, pues la corriente transportaba “abundante cantidad de material, arrastrando ramas, y árboles completos”.

El desprendimiento de un sector alto del coloso, según el boletín del Insivumeh, contenía “abundante material volcánico y bloques de dos y tres metros, con un ancho de 30 a 40 metros y una altura de dos y tres metros”.

La Conred indicó que en dos camiones del Ejército fueron desalojadas las personas de la zona de El Rodeo, en Escuintla, lo mismo que de una carretera próxima al volcán.

Una patrulla de la Policía Nacional Civil, con tres agentes y tres civiles a bordo, fue arrastrada por la crecida de un río. Con el apoyo de vecinos del lugar fueron rescatadas cinco personas pero un policía fue reportado desaparecido.

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