El juicio de Paul Manafort, exjefe de campaña del presidente estadounidenseDonald Trump, avanza este miércoles con los alegatos finales, en este primer proceso surgido como resultado de la investigación del fiscal especial Robert Mueller.

Acusado de fraude bancario y de evadir impuestos por millones de dólares que ganó trabajando para políticos pro-rusos en Ucrania, Manafort, de 69 años es el primero en enfrentar una demanda derivada de la pesquisa de Mueller sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales pasadas.

Sin embargo, Manafort es juzgado por hechos anteriores a los comicios de noviembre de 2016 y el nombre del presidente estadounidense ha sido mencionado de manera muy tangencial.

Este juicio ultramediático no es menos embarazoso para Trump, quien ha denunciado varias veces una “caza de brujas” e intentó distanciarse de su exconsultor político.

  • En la corte federal en Alexandria, cerca de Washington, donde el juicio comenzó el 31 de julio, el juez T. Ellis pidió a las partes presentar su caso en la mañana del miércoles.
  • Los doce miembros del jurado entrarán luego en deliberación y podrían emitir su veredicto para el final de la semana.

Actividades en Ucrania

Los abogados de la defensa no citaron a nadie a la barra, en tanto los fiscales convocaron a más de veinte testigos para tratar de demostrar que Manafort ocultó al Tesoro estadounidense millones de dólares de la mayoría de sus operaciones como cabildero en favor del exgobierno proruso de Ucrania.

Los cargos contra Manafort se relacionan principalmente con su manejo del dinero que ganó trabajando para los políticos apoyados por Moscú en Ucrania de 2005 a 2014, incluidas sus gestiones para ayudar al magnate Viktor Yanukovych a convertirse en presidente en 2010.

El exconsultor político también está acusado de fraude bancario por ocultar a las autoridades la existencia de cuentas en el extranjero, la mayoría en Chipre, y de haber mentido a los bancos sobre sus finanzas para obtener préstamos, una vez que Yanukovych –una “gallina de los huevos de oro”, según los fiscales – huyó de Ucrania.

  • Manafort rechaza todas estas acusaciones.

“La razón por la que el señor Manafort no presentó testigos en su defensa es que sus abogados y él creían que habían creado suficientes dudas (en los miembros del jurado) al interrogar a los testigos del gobierno”, explicó Jacob Frenkel, exfiscal federal de Estados Unidos y socio de la firma de abogados Dickinson Wright.

Chaquetas de pitón, casas de lujo, macizos de flores formando la “M” inicial: detrás de las descripciones de gastos exorbitantes que han dado mucho que hablar, la acusación también presentó cientos de facturas y correos oficiales para probar su caso.

Convencer al jurado

Según Frenkel, “el reto” para los fiscales es presentar al jurado un “caso muy simple: el señor Manafort tenía obligación de pagar impuestos, de cumplir correctamente con sus declaraciones de impuestos y de decir la verdad al pedir prestado a los bancos”.

  • Si los miembros del jurado no llegan a un acuerdo sobre un veredicto “también será una victoria para la defensa”, explicó el exfiscal.

El testigo clave de la acusación, Richard Gates, reconoció haber acordado con Manafort esconder millones de dólares en bancos en el extranjero para evitar pagar impuestos estadounidenses. Exadjunto del acusado, con quien trabajó durante una década, Gates también admitió haber robado cientos de miles de dólares.

Gates, de 46 años, ha estado cooperando con el fiscal especial Mueller desde que aceptó declararse culpable en febrero a cambio de una sentencia de prisión menos dura.

“Bastará que el jurado decida que Rick Gates es responsable, o que la duda se instale en la mente de un solo miembro del jurado, para que el señor Manafort no sea condenado”, dijo Frenkel.

Manafort, que arriesga pasar el resto de sus días en prisión por este caso, enfrentará a un segundo juicio en septiembre, nuevamente como parte de la investigación de Mueller.

De las cerca de 30 personas a las que Mueller apunta en sus pesquisas, entre ellos una mayoría de rusos, Manafort es el único estadounidense que rechazó un acuerdo con los tribunales para evitar un juicio.

  • Según algunos analistas, esta arriesgada estrategia puede albergar su esperanza de obtener un indulto presidencial.

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