En el mercado aún imperan las dudas sobre el camino que tomará el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y sus efectos en la economía.

El manejo fiscal, su gabinete, el plan en materia energética y la agenda del Congreso, son parte de las inquietudes que la firma Credit Suisse ya considera para sus previsiones en materia económica, incluso que puedan afectar la calificación de deuda soberana por parte de las principales calificadoras, refiere en su análisis de Mercados Emergentes publicado el 2 de octubre pasado.

“Continuamos viendo un potencial para rebajar la calificación de deuda soberana en 2018 o principios de 2019. El aumento de la incertidumbre política con AMLO puede ser un factor a considerar para las agencias de calificación, incluso si existe un compromiso con políticas fiscales prudentes. ”, advirtió la firma en el documento.

El reporte apunta que la calificadora Moody´s es la agencia que podría bajar primero la calificación de México, pues tiene el nivel más alto de las tres principales agencias calificadoras, desde inicios de 2014.

Las inquietudes que aún imperan entre inversionistas, de acuerdo con Credit Suisse, son las siguiente

Presupuesto y gabinete

“Los inversionistas nacionales y extranjeros se centrarán principalmente en la propuesta del presupuesto para 2019 que presentará el 15 de diciembre”, refiere el análisis.

La firma prevé que la propuesta será prudente, que se mantendrá un superávit primario para el sector público y un déficit global moderado.

Sobre el gabinete, apunta que el equipo de transición está dividido en dos frentes: los tecnócratas y los funcionarios que tomarán puestos clave en la próxima administración.

Los tecnócratas tomarán lugar en puestos clave en las secretarías de Hacienda y de Economía, también en la Presidencia. La postura de estos personajes es amigable con el mercado, están dispuestos a reunirse con inversionistas para abordar sus preguntas, haciendo énfasis en que la disciplina fiscal será la norma.

Del otro lado están los funcionarios que ocuparán puestos en la secretaría de Energía, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (Pemex). Al contrario de los tecnócratas, “estos individuos han expresado estar en contra de la reforma energética, y después de las elecciones han sido reacios a reunirse con analistas e inversionistas”.

Por lo que “no está claro qué campo prevalecerá”, advierte el análisis.

Fiscal

En el tema fiscal, Credit Suisse considera que las medidas de austeridad y ahorro no estarán a la altura de las expectativas del nuevo gobierno, por lo que prevén que esto forzará al gobierno a repensar y reducir sus promesas de campaña o mejorar su capacidad de gasto a través de impuestos más altos o de incrementar el déficit.

“Pensamos que este debate tendrá mayor relevancia cuando el gobierno presente su presupuesto para 2020”.

Sector energético

Las dudas también imperan sobre la ruta que tomará el país en materia energética. ¿Se revisarán los contratos de la reforma?, ¿se congelarán los precios de la gasolina en términos reales como lo prometió AMLO, o serán determinados por el mercado?, son preguntas que hace el grupo financiero.
Tampoco hay certidumbre sobre si dejarán en espera futuras subastas de petróleo realizadas por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), si se reducirá legalmente la carga fiscal sobre Pemex.

Aeropuerto

Este apartado es uno en los que se tiene una idea más clara, pues Credit Suisse considera que a partir de encuestas y una consulta pública a finales de octubre, los mexicanos preferirán mantener el actual proyecto de construcción, lo que será visto positivo para los mercados.

No obstante, se proyecta que AMLO, una vez que tome la presidencia, tratará de entregar este proyecto en gran parte al sector privado, para evitar grandes asignaciones del presupuesto público.

Bajar altos salarios

Esta es la mayor certeza que se tiene hasta ahora, sin embargo, se considera que esa decisión erosionará el capital humano en el gobierno y otras entidades del sector público, mismas que históricamente han sido una fuerte fortaleza y un factor diferenciador frente a otras economías emergentes.

Perspectivas

Considerando estos factores, en el frente macroeconómico la firma financiera espera que el crecimiento real del PIB se mantenga moderado durante varios trimestres.

“La contracción en el segundo trimestre de este año fue una sorpresa y nos llevó a recortar nuestra previsión de crecimiento para 2018 a 2.0% desde 2.5%
Para el resto del presente año, se anticipa que seguirá la restricción fiscal de la administración actual y el crecimiento mediocre en la inversión privada y la política”

Adicionalmente, reduce la previsión de crecimiento para 2019 a 1.8% desde 2.4%, principalmente porque el primer trimestre será anormalmente débil por la transición de gobierno.

“Creemos que tomará unos meses para que el nuevo gobierno comience a ejercer plenamente su presupuesto, mientras tanto, hemos aumentado las previsiones de inflación, para el cierre de este año es de 4.9%, frente al 4.3% que se esperaba el trimestre anterior”, señaló.

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