Nicolás Maduro prestó el jueves juramento ante el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela y dio inicio así a su segundo mandato presidencial.

Maduro comienza su controvertido segundo sexenio con una creciente presión internacional y una crisis sin precedentes que ha desatado una de las mayores migraciones de la región.

Ante una treintena de magistrados y otras autoridades civiles y militares y con la presencia de sus pares de Bolivia, Cuba, El Salvador y Nicaragua el gobernante, de 56 años, prestó juramento en uno de los salones del máximo tribunal.

La sede de la ceremonia en el Tribunal Supremo es un un abierto desafío a la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, que sostiene que la reelección de Maduro es ilegal y le advirtió que de asumir estaría usurpando el Poder Ejecutivo.

Al explicar las razones que llevaron a Maduro a jurar ante el Tribunal Supremo y no en la Asamblea Nacional, como establece la constitución, el presidente del máximo tribunal, Maikel Moreno, dijo que el Congreso “se encuentra en desacato” a las decisiones del Poder Judicial y en consecuencia “todos sus actos son nulos”.

Venezuela está sumida en una profunda crisis económica y social con una hiperinflación de siete dígitos y una fuerte recesión que se ha extendido por cuatro años consecutivos. Las dificultades económicas han desatado una masiva migración de venezolanos en la región que Naciones Unidas estima en unas 3,3 millones de personas.

A ese escenario adverso se suma la postura de mayor confrontación contra Maduro que emprendió a partir del 5 de enero la Asamblea Nacional, que se asume como “único poder legítimo electo” y que amenaza con iniciar este año un “proceso de transición” para renovar los “poderes usurpados” que podría incluir la presidencia.

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