Donald Trump fue blanco de las críticas de los demócratas que, liderados por una legisladora árabe-estadounidense, cuestionaron el “silencio” del presidente sobre el auge del supremacismo blanco en reacción a la masacre en las mezquitas de Nueva Zelanda.

Ante la controversia por la tibia respuesta de Trump al ataque, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, quiso negar cualquier tipo de afinidad entre la retórica anti-inmigración del presidente y la visión extremista del presunto atacante de Christchurch.

La demócrata Rahida Tlabiconsideró en un talk show el domingo, que el hecho de que el presidente no se manifestara abiertamente en contra del supremacismo blanco hace que el país sea menos seguro.

Hemos hecho esto en el pasado contra el terrorismo extranjero. Necesitamos hacerlo con el terrorismo local, contra el supremacismo blanco, que está creciendo cada día que nos mantenemos en silencio”. Rahida Tlabi, demócrata estadounidense.

Tras el ataque del viernes contra dos mezquitas en Christchurch, que dejó 50 muertos, Trump expresó su pesar y solidaridad con las víctimas y con el pueblo neozelandés.

Poco después, al hablar con la prensa en el Despacho Oval, desestimó que el nacionalismo blanco representara un peligrocada vez mayor en todo el mundo.

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