En una inusual muestra de rebelión, los senadores republicanos declararon su oposición al plan del presidente Donald Trump de imponer un arancel de 5% sobre todos los bienes importados a Estados Unidos desde México. Pero no estaba claro si tenían votos suficientes para impedirlo.

Para los republicanos, los aranceles son contrarios a la ortodoxia económica y constituyen solo impuestos a los que se oponen enérgicamente.

En mi bloque no hay demasiado apoyo a los aranceles, de eso no cabe duda”. Mitch McConnell, líder de mayoría en el Senado

En un largo almuerzo a puertas cerradas en el Capitolio, los senadores se turnaron para advertir a los funcionarios de la presidencia que habría problemas si el Senado de mayoría republicana desaprueba los aranceles.

El desenlace sería incierto, ya que Trump podría tratar de vetar una resolución adversa como lo hizo antes.

El ánimo es de “profunda preocupación y resistencia”, dijo el senador tejano Ted Cruz.

Nadie me supera en pasión y seriedad y compromiso con la seguridad en la frontera, pero no hay motivo para que agricultores y ganaderos y fabricantes y pequeños empresarios de Texas paguen el precio de enormes impuestos nuevos”. Ted Cruz, senador republicano

  • La oposición republicana se fundamenta en los temores de las consecuencias que tendrían los aranceles para los ingresos del común de la gente. Los senadores temen que provoquen aumentos de los precios al consumidor, perjudiquen la economía y hagan peligrar un acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México cuya aprobación está pendiente.

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