Las cifras que presentó el gobierno federal para el plan de rescate de Petróleos Mexicanos (Pemex) parecen ir –otra vez- en un sentido diferente al que muestran analistas, grupos financieros y calificadoras.

Prueba de ello es que el gobierno estima un costo de producción por barril de petróleo de 4.87 dólares, sin embargo la agencia calificadora Moody’s apunta a que dicho precio se acercará más a los 15 dólares, una cifra que el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) considera más aproximada a la realidad.

Lo presentado por el director general de Pemex, Octavio Romero, “parece más un compendio de ilusiones y buenos deseos y, obviamente, la paciencia del público inversionista se está agotando”, dijo en entrevista Manuel Molano, director general del Imco.

Para el banco Ve por Más, en el plan de negocios de la petrolera no se tomaron en cuenta comentarios hechos por las calificadoras de riesgo ni por los expertos.

¿Es posible pensar en costos de producción por debajo de los 5 dólares?

Para que el costo de producción por barril de crudo sea de 4.78 dólares, como estima el gobierno federal, tienen que ocurrir dos cosas: encontrar yacimientos en aguas someras –petróleo de fácil extracción- y que se trate de petróleo de calidad más que de cantidad, señala Molano.

“El petróleo fácil se le acabó a México”, dijo Molano, quien también señaló que la empresa productiva del Estado lleva tiempo diciendo que participará en licitaciones de aguas someras en otros países.

Es más real pensar en un costo por barril de 15 dólares, como señala Moody’s, sin contar los sobrecostos de la empresa; la carga fiscal, gastos fijos, variables y extraordinarios. “Me parece un costo promedio mínimo razonable”, sostuvo.

La estrategia contempla que la extracción de crudo pase de 1.7 millones de barriles en promedio diario este año a casi 2.7 millones en 2024, una recuperación de 1 millón de barriles en un periodo de cinco años.

El plan no aborda problemas estructurales

Analistas e instituciones bancarias coinciden en que el documento presentado por el gobierno desatiende los problemas estructurales de la empresa productiva del Estado y únicamente se enfoca en la parte de exploración y extracción de crudo.

“Los detalles no cumplieron con las expectativas de los inversores de que habría un plan detallado para abordar las tensiones financieras de la empresa. El plan también es decepcionante ya que está altamente concentrado en aumentar las transferencias de capital del gobierno y reducir la carga fiscal para la compañía, pero no aborda otros problemas estructurales de la empresa”, consideró HSBC en un reporte citado por Reuters.

Según el plan de AMLO, Pemex dejará de aportar cerca de 270,000 millones de pesos (mdp) al fisco para probar que puede elevar en casi un millón de barriles su producción de petróleo, al tiempo que logra liberar su abultada deuda, y comienza a generar más ingresos a partir de 2022.

Entre los aspectos que no aclara el plan se encuentra la procedencia de los recursos de los apoyos para Pemex y en qué medida impactarán las finanzas públicas. También llama la atención la ausencia de un plan de largo plazo, las utilidades del negocio, un plan la administración de deuda y uno para administrar el negocio.

“Hacen falta tanto las soluciones financieras para la deuda de la empresa como las soluciones para los problemas del negocio. Creo que ahí sí se quedó corto el gobierno”, sostuvo el dirigente del Imco.

“El tan anunciado plan de negocios de Pemex es más proteccionista que cualquier documento técnico de la década de los 80’s, con esto se está enterrando el nombre actual de la Empresa Productiva”, sostuvo Xóchitl Beatriz García Curiel, coordinadora general de Evaluación e la Unidad de Planeación y Prospectiva del gobierno del estado de Hidalgo.

“Creo que nos hemos perdido en el tema. Pensamos que lo que importa es cuidar el petróleo cuando en realidad lo que importa es cuidar las utilidades del negocio”, apuntó Molano.

El negocio, añadió, tiene que estar orientado a que Pemex genere dinero, lo entregue al Estado y sea este último el encargado de definir la política fiscal.

Flujo de caja

A pesar del apoyo gubernamental y fiscal, no se espera que a la petrolera estatal le alcance para generar un flujo de caja positivo; también se podría caer en un escenario en el que no se cumpla con en el pago de deuda.

En un panorama en el que la deuda que tiene Pemex es insostenible, existe la posibilidad de que “esos bonos no se repaguen, que tengas problemas de default”, señaló Molano.

“El alivio fiscal y otros apoyos del gobierno a Pemex son todavía insuficientes para generar un flujo de caja positivo en la petrolera e incluso será más difícil si los precios continúan bajo presión por el lento crecimiento económico. Creemos que México continuará apoyando a Pemex en 2020 y 2021, pero no lo suficiente para generar un flujo de caja positivo”, expuso por su parte BBVA.

Downgrade a la vista

A pesar de que el plan de ayuda a Pemex ofreció más luz en torno a la ayuda del gobierno para la petrolera, no fue suficiente para que la calificadora Moody’s cambiara la perspectiva, señaló la agencia.

En ese sentido, una baja en la calificación “es cuestión de tiempo”, sentenció Molano.

“Todavía tenemos una perspectiva negativa. Aún tenemos preocupaciones sobre la calificación y hay riesgos para la calificación”, Peter Speer, analista de Moody’s para Pemex, quien agregó que una perspectiva negativa por lo general implica una posible reducción de la calificación en un plazo de seis meses a un año.

En caso de que se concrete una baja en la calificación de la empresa productora del Estado, Pemex se convertiría en el mayor ángel caído del mundo, como se conoce a los emisores de bonos desprovistos de sus calificaciones de grado de inversión. En las últimas semanas, los bonos de la petroelra se han negociado como si ya tuvieran un calificación de “basura”.

Renovar el modelo de negocio

En la actualidad es imposible concebir que una sola empresa tenga el conocimiento y la tecnología absoluta, por lo que las asociaciones con empresas privadas serían de gran utilidad para aumentar la producción de Pemex.

Con este esquema de contratos el riesgo y la ganancia se comparten entre la empresa estatal y las privadas, a diferencia de lo que ocurría con los contratos de servicio (reforma de 2008), esquema bajo el que el gobierno tomaba todo el riesgo.

Los petroleros del Siglo XX son gente mayor que tendría que dar espacio a las nuevas generaciones. “Ellos ya tuvieron sus logros, tienen que darle paso a nuevas generaciones que estén dispuestas a innovar en el negocio, que estén dispuestas a pensar en el negocio de manera distinta”, subrayó Manuel Molano.

Dos Bocas

Este proyecto, uno de los tres emblemas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador no fue bien visto por el mercado, pues entre otros puntos no aborda el qué se hará con las ineficiencia de las refinerías o la parte de tecnología y el involucramiento de empresas privadas en este punto.

“A la mayor parte de los analistas nos parece que es un proyecto faraónico y de rentabilidad dudosa”, comentó Molano.

Entre otros puntos, el directivo del Imco señaló que los tiempos de construcción (tres años) son “imposibles” de cumplir, así como que no se cuenta con un plan de diversificación en caso de que la obra no quede lista en tiempo y forma

Además, Tendrían que pensar Pemex Refinación como un todo: tendrían que pensar en el conjunto de todas las refinerías; si abres una nueva, cuál vas a cerrar por obsolescencia tecnológica.

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