El gobierno de Andrés Manuel López (AMLO) tiene dos grandes desafíos que vencer si quiere sacar a la economía de México del letargo el año próximo: borrar la desconfianza que prevalece en los inversionistas y dar evidencias claras de su lucha contra la corrupción.

“El más importante de todos es restablecer la confianza con el inversionista tanto doméstico como internacional, ese es el reto número uno”, dice el mexicano Esteban Polidura, director de Coordinación de Soluciones y Productos de Inversión en América Latina para el banco suizo Julius Baer.

El otro gran tema tiene que ver con una de las banderas del gobierno de AMLO que cumple en diciembre próximo su primer año en el poder: la corrupción.

“Sí el Estado de Derecho, sí la seguridad, también el tema de la corrupción. Debe haber ejemplos claros para las empresas de que eso está mejorando. Se tiene que hacer un esfuerzo importante, será gradual sí, si va a ser gradual esa mejora entonces también no hay por qué pensar que no va ser gradual el regreso de la inversión”, advierte Polidura, quien se dice optimista sobre las perspectivas para la actividad económica de 2020 para México y el mundo.

El banco -el tercer mayor administrador de riqueza en Suiza y que maneja 40,400 millones de dólares en activos para clientes latinoamericanos en la región, según Bloomberg- pronostica que en 2019 el Producto Interno Bruto (PIB) de México crecerá entre 0.3% y 0.5% pero para 2020 estima una expansión de entre 1% y 1.5%.

La estimación del gobierno mexicano de crecimiento es: es de entre 0.6% y 1.2%, y para 2020 de entre 1.5% y 2.5%.

No estamos viendo nosotros un colapso económico en el corto o mediano plazos, un escenario de recesión para ponerle nombre lo vemos poco probable en 2020 y poco probable incluso en los primeros meses de 2021. En pocas palabras vemos hacia adelante 12-18 meses con buenas perspectivas”, consideró Polidura de visita en México desde Suiza, donde es responsable de ofrecer inversiones y productos a clientes en América Latina.

Sobre el 2019 que está por irse con una tasa de crecimiento muy por abajo del 2% esperado por el gobierno, Polidura dijo que el desempeño del PIB se explica por una economía mundial que se desacelera, el cambio de administración que normalmente trae menor crecimiento y la curva de aprendizaje.

“Nuestra visión definitivamente no es mala en el sentido de que México es parte del contexto global”, afirmó.

Pero si no es mala, qué faltó, se le pregunta.

“Algo faltó. Nosotros identificamos un factor muy importante doméstico, y ese factor es vamos llamar el estado de derecho y la confianza de los inversionistas”.

Polidura habla de los cómo para restablecer la confianza, pero antes advierte que el gobierno tiene que hacer que los inversionistas olviden hechos como el aeropuerto o los gasoductos en los que vieron que las reglas no eran claras. “En el futuro eso se debería de borrar de la mente de los inversionistas”.

Los cómos son: reglas claras y cumplirlas.

“Que el inversionista sepa que gane quien gane, venga quien venga, un contrato otorgado por el gobierno es un contrato que se va a respetar y se va a llevar a cabo sin importar quién esté al mando esa es la forma pero tomará tiempo, eso es lo primero”, dijo.

El otro es ejecutar la inversión pública y estimular la privada en infraestructura y en asociación del gobierno y los empresarios.

“Buscar esquemas de participación junto con el sector privado, es una forma de reactivar esto, no tratar de hacerlos solos ellos porque eso va hacer que la dinámica sea mucho menos intensiva”, explica.

En la víspera, la iniciativa privada en México se comprometió con 160,000 millones de pesos en gasto de capital para iniciar 15 proyectos, parte del plan nacional de infraestructura que se presentará el 26 de noviembre.

“Yo creo que la noticias es buena pero es importante otra vez que las reglas que se establezcan para esa inversión sean reglas no nada más claras sino sean reglas que se obedezcan y se obedezcan siempre y no dejen a tela de juicio de si se va a cumplir con el contrato”, dijo el directivo mexicano.

Polidura explicó que el tema de la corrupción es clave para resolver si México quiere atraer inversiones pues sus competidores por esos recursos tienen una situación más ventajosa en ese tema.

En América Latina, Julius Baer tiene presencia en México, Brasil y Argentina y en desarrollo en Chile y Colombia. En marzo pasado aumentó su participación en la empresa mexicana NSC Asesores de gestión de patrimonios, que administra 3,500 mdd en activos.

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