China ha presentado nuevas pautas sobre la protección de la propiedad intelectual, una medida que podría marcar un gran paso para apaciguar a Estados Unidos, e incluso podría ayudar a allanar el camino para una muy esperada tregua comercial.

El anuncio de Beijing del domingo fue breve en detalles, aunque el país sí indicó que podría introducir protecciones de propiedad intelectual más fuertes y endurecer los castigos a quienes las infrinjan. Dichas medidas podrían abordar una preocupación que Washington ha estado reclamando durante años.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha expresado en repetidas ocasiones sus preocupaciones sobre el robo de tecnología por parte del gobierno chino, un problema que los funcionarios estadounidenses estiman que ha costado a la economía estadounidense miles de millones de dólares en ingresos y miles de empleos. La protección de la propiedad intelectual ha sido una de las principales demandas del gobierno estadounidense a medida que ambos países intentan negociar un acuerdo para poner fin a una perjudicial guerra comercial.

Mientras tanto, los funcionarios chinos han rechazado repetidamente las acusaciones de que las compañías extranjeras son tratadas injustamente, argumentando que cualquier secreto tecnológico entregado era parte de acuerdos que se habían convenido mutuamente.

Mientras tanto, los funcionarios chinos han rechazado repetidamente las acusaciones de que las compañías extranjeras son tratadas injustamente, argumentando que cualquier secreto tecnológico entregado era parte de acuerdos que se habían convenido mutuamente.

“China definitivamente está ofreciendo algunas ramas de olivo bastante atractivas”, dijo Stephen Innes, director de estrategia de mercado de Asia para AxiTrader.

Si bien Estados Unidos y China han expresado su esperanza de que un acuerdo comercial de “fase uno” pueda concretarse pronto, nada ha sido definido. Parte del problema es que China quiere que Estados Unidos revierta los aranceles, algo que Trump ha sido reacio a aprobar.

Si bien Estados Unidos y China han expresado su esperanza de que un acuerdo comercial de “fase uno” pueda concretarse pronto, nada ha sido definido. Parte del problema es que China quiere que Estados Unidos revierta los aranceles, algo que Trump ha sido reacio a aprobar.

Mientras tanto, Estados Unidos quiere que China implemente cambios estructurales radicales, incluidas reducciones significativas en el papel del Estado en la economía, junto con formas más concretas de proteger la propiedad intelectual extranjera. Los expertos han descartado algunas de las exigencias más drásticas como improbables porque contravienen la manera fundamental de operar del gobierno chino.

Pero Pekín ha indicado en el pasado que está dispuesto a hacer algunos cambios para proteger a las compañías extranjeras que operan en China. En diciembre pasado, por ejemplo, el gobierno prometió implementar nuevas medidas destinadas a preservar la propiedad intelectual extranjera. Una ley que contiene esas normas entrará en vigor el próximo año.

Según las pautas del domingo, China planea estudiar la necesidad y la viabilidad de elaborar una ley básica para la protección de la propiedad intelectual. El gobierno también dijo que aumentaría significativamente las sanciones por robar propiedad intelectual y que utilizaría tecnología para reprimir las infracciones.

Es probable que esas normas no lleguen al acuerdo de “fase uno” entre los dos países, dijo Michael Hewson, analista en jefe de mercado de CMC Markets en Reino Unido. Pero dijo que la noticia parece “mantener abierta la perspectiva” de más progreso si se firma realmente un acuerdo inicial.

Es probable que el país reciba otro golpe pronto también. Los aranceles estadounidenses sobre otros bienes chinos por valor de 156,000 millones de dólares están programados para entrar en vigor el 15 de diciembre.

Es probable que el país reciba otro golpe pronto también. Los aranceles estadounidenses sobre otros bienes chinos por valor de 156,000 millones de dólares están programados para entrar en vigor el 15 de diciembre.

“[China sabe] que, si no hacen concesiones estructurales, Trump probablemente impondrá más aranceles”, dijo Innes.

Trump también quiere un acuerdo, dijo, y agregó que las concesiones de propiedad intelectual darían a Trump algo que presumir.

Trump dijo en octubre que ambas partes habían alcanzado un acuerdo de “fase uno sustancial” que esperaba demoraría hasta cinco semanas en ser finalizado. Ese plazo llegó y se fue, dejando a muchos con poca certidumbre sobre lo que pasará después.

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