Al menos 18 personas murieron después de que las fuerzas de seguridad dispersaron con municiones reales y gas lacrimógeno a los manifestantes antigubernamentales en la ciudad de Nasiriya, en el sur de Irak, informaron fuentes oficiales.

También al menos otras 120 personas resultaron heridas, varias en estado crítico, en la violenta represión de las protestas de este jueves en Nasiriya, dijeron fuentes médicas y testigos al canal de televisión qatarí Al Yazira.

Se trata de una de las jornadas más violentas desde el inicio de las protestas espontáneas el 1 de octubre, y que han dejado un balance de más de 360 muertos y 15 mil heridos.

Los incidentes se producen cuando el ejército iraquí desplegó comandantes para “restablecer el orden” en las provincias del sur de Irak, un día después de que el consulado de Irán en la ciudad sagrada de Najaf fuera atacado e incendiado por los manifestantes, lo que llevó a las autoridades a decretar el toque de queda.

Se ha establecido una unidad de emergencia

La incursión en el consulado de Irán fue la expresión más fuerte del sentimiento anti-iraní por parte de los manifestantes iraquíes, que han salido a las calles de Bagdad y varias ciudades del sur de país desde principios de octubre.

El comando iraquí informó en un comunicado que “se ha establecido una unidad de emergencia bajo la supervisión de los gobernadores” para “imponer seguridad y restablecer el orden”.

Por orden del comandante en jefe de las fuerzas armadas, el primer ministro Adel Abdel Mahdi, algunos comandantes militares han sido nombrados para esta unidad para dirigir y controlar todas las fuerzas militares y de seguridad y ayudar a los gobernadores en su misión”, dijo en una declaración.

El sur de Irak y la capital, Bagdad, se han visto convulsionados por una ola protestas antigubernamentales que exigen una reforma del sistema de gobierno, visto como corrupto, sectario e ineficiente.

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