El presidente chileno, Sebastián Piñera, afirmó que no dimitirá pese a las masivas protestas antigubernamentales marcadas por la violencia que sacuden a su país, aunque reconoció “parte” de responsabilidad en la crisis, en una entrevista difundida el martes por la BBC.

Las manifestaciones, que comenzaron contra el aumento de las tarifas del metro para abarcar después un amplio abanico de reivindicaciones sociales, se encuentran ya en su tercera semana y no parecen querer remitir.

El gobierno aparece impotente pese a haber declarado el estado de emergencia y sacado al principio a los militares a patrullar las calles junto a la policía.

“Hay llamados a que dimita”, le dijo a Piñera la periodista Katy Watson de la televisión pública británica “¿Lo va a hacer?”.

“No”, contestó tajantemente el conservador multimillonario que pocos días después del estallido de las protestas cambió a ocho de sus ministros, incluido el cuestionado titular del Interior, Andrés Chadwick.

Piñera asume la responsabilidad

Piñera paga sus errores en la gestión de la crisis con una caída estrepitosa de popularidad: con 13% de aprobación, es el jefe de Estado con las cifras más bajas desde el regreso a la democracia en Chile en 1990.

Los manifestantes exigen una mejor distribución de la riqueza, el aumento de las pensiones más bajas y reducción en las tarifas de servicios básicos.

Estos problemas se han ido acumulando en los últimos 30 años, soy responsable de parte de ello y asumo mi responsabilidad pero no soy el único”.

Activistas, encabezados por la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, emplazaron al presidente a frenar lo que denuncian como “graves y sistemáticas” violaciones de los derechos humanos para reprimir las protestas.

Piñera se declaró obligado como presidente a “mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos” y defendió que en las tres décadas desde el retorno de la democracia “la pobreza se redujo de 65% a 8%” en Chile.

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