La economía de China creció en 2019 a su ritmo más lento en casi tres décadas.

Eso no fue inesperado, y los funcionarios chinos insistieron en que la economía del país se mantendrá estable este año. Pero podría ser demasiado pronto para decir que lo peor ya pasó, según los analistas.

La tasa de crecimiento del PIB del 6.1% para 2019 estuvo en línea con el rango objetivo de Beijing de entre 6% y 6.5%. El país también informó que el PIB creció un 6% en el cuarto trimestre.

La desaceleración en curso es indicativa de todos los desafíos que enfrenta la segunda economía más grande del mundo, que se encuentra ante el aumento de la deuda, el enfriamiento de la demanda interna y las consecuencias de la guerra comercial con Estados Unidos.

Las tensiones comerciales, al menos, se enfriaron un poco antes del anuncio del viernes. Beijing y Washington firmaron un acuerdo comercial de “fase uno” a principios de esta semana, que elimina un poco de presión, al menos a corto plazo.

Los funcionarios chinos destacaron la tregua temporal durante una conferencia de prensa. El acuerdo comercial inicial dará a las personas más razones para ser optimistas sobre el crecimiento económico del país, dijo Ning Jizhe, jefe nacional de estadísticas de China. Agregó que el acuerdo ayudará a China a profundizar su relación económica con Estados Unidos.

El viceprimer ministro Liu He, quien estuvo en Washington esta semana para firmar el acuerdo comercial, también dijo a los periodistas el miércoles que es optimista sobre la economía. Sugirió que China depende menos de la deuda y está siendo impulsada por la innovación.

Analistas ya han catalogado el acuerdo de “fase uno” –por el que China acordó comprar cientos de miles de millones de dólares en productos de Estados Unidos, entre otros términos– como algo que aumentará la confianza empresarial este año. Fitch Ratings, por ejemplo, elevó el jueves su pronóstico de crecimiento económico para China este año de 5.7% a 5.9%.

“La firma del acuerdo comercial de la fase uno es una señal de que es poco probable que la situación se deteriore”, dijo el estratega del mercado global de JP Morgan Asset Management, Chaoping Zhu.

Pero los analistas también se cuestionan si China podrá cumplir plenamente sus promesas. La guerra comercial no ha terminado: los aranceles estadounidenses sobre muchos productos chinos aún siguen vigentes, y Washington ha dejado en claro que seguirán siendo una forma de presión mientras las dos partes negocian la próxima fase de su acuerdo. Y los analistas de Citi, Nomura e Invesco han señalado que será un desafío para China alcanzar sus objetivos de importación de bienes estadounidenses.

Incluso con el acuerdo de “fase uno”, China tiene otras cosas de qué preocuparse, según los economistas de Capital Economics.

“A pesar del reciente aumento en la actividad, creemos que es prematuro decir que es el final del ciclo económico actual”, dijeron en una nota de investigación. Agregaron que los efectos del acuerdo comercial se compensarán con una nueva desaceleración en la demanda interna, lo que desencadenará nuevas acciones por parte del banco central de China.

Ning, el jefe de estadística chino, admitió que la economía se verá presionada este año. Pero también dijo que China tomará las medidas necesarias para evitar una desaceleración grave, además de otras medidas de estímulo que ya ha anunciado. Eso debería ayudar a la economía a mantener un “crecimiento estable” este año, agregó.

Otros también señalaron cifras prometedoras enterradas en los datos del viernes. Los datos de producción industrial y ventas minoristas de diciembre superaron las previsiones, dijo Jeffrey Halley, analista senior de mercado para Asia Pacífico en Oanda.

Ese tipo de datos sugiere que “la sala de máquinas del mundo está recuperando lentamente su mojo”, agregó.

 

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