Uno de los primeros pasos en el camino para erradicar la violencia de género, tal vez el más importante, es la educación.

A fin de crear un ambiente de equidad que permita a niñas y niños desarrollarse de manera plena y libre la  Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (CEAPA) enlista cuatro puntos para aportar a la erradicación de la violencia de género desde la educación infantil.

  • Reconocer a las niñas y mujeres.

La CEAPA destaca que el aporte de las niñas y mujeres debe ser reconocido y valorado, subrayando la importancia del trabajo, cual quiera que este sea. Además de dar importancia a los valores del cuidado, del mundo emocional y de la cooperación en casa.

  • No tolerar bromas con corte machista

Otro de los puntos que enumera la confederación para educar en un ambiente de equidad y contra la violencia de género en no pasar por alto los comentarios o bromas “sin importancia” en la que se menosprecie a la mujer.

  • Ser consciente de la influencia del mundo tecnológico

Los padres deben estar alerta sobre la influencia que pueda tener el mundo digital en el desarrollo de sus hijos. Estar al pendiente de los contenidos que consumen y que puedan mostrar una visión estereotipada y sesgada de las infinitas formas que en realidad hay de ser mujer y hombre.

La CEAPA señala que debatir, con forme a la edad del pequeño, esos contenidos para hacerlos críticos contra la violencia de género.

  • Repartir equilibradamente las tareas del hogar.

El trabajo del hogar debe ser repartido de manera equitativa, es decir, no solo deberá recaer en la mujer como parte de sus “obligaciones”. La confederación española que tanto el cuidado de los hijos y el trabajo del hogar como cocinar, lavar platos o ropa, barrer o sacudir, son ámbitos que no tienen sexo y por tanto pueden y deben ser compartidos.

La Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) emitió un manual en el que también  aporta puntos a considerar en el momento de educar de manera equitativa. Y apunta a evitar los roles de género, es decir, que las niñas juegan a las muñecas y los niños al futbol o que las chicas visten de rosa y los chicos de azul.

En el texto, la Redim señala que es en la infancia se aprende “qué tipos de conductas y actitudes se valoran y cuáles no, cuáles pueden generar un castigo y cuáles son premiadas”.

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