Tersa, amistosa, con elogios y hasta con regalos fue la primera reunión presencial entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y su homólogo Donald Trump.

“Fallaron los pronósticos, no nos peleamos, somos amigos, vamos a seguir a seguir siendo amigos”, fue la frase que utilizó López Obrador antes de la cena que ofreció Donald Trump en su honor en la Casa Blanca, y que resume cómo se desarrolló el encuentro entre el presidente republicano y el morenista, pese a que en ambos países había resistencias para que se reunieran en plena época electoral.

Consultados por Expansión Política, Carlos Heredia y Carlos Bravo Regidor, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE); Vicente Sánchez, de El Colegio de la Frontera; José Ignacio Martínez Cortés, de la UNAM, y Javier Urbano Reyes, de la Ibero, coincidieron en que en términos generales “todo salió bien”; sin embargo, advierten en que nada garantiza que Donald Trump no utilice esta visita de forma política en la búsqueda de su reelección.

Cuando en México López Obrador anunció que visitaría Estados Unidos para reunirse con Trump las críticas se desataron. Políticos de oposición, empresarios y diplomáticos consideraron un era un error que el presidente pisara territorio estadounidense cuando está en desarrollo el proceso electoral. En respuesta, el mandatario mexicano aseguró que su viaje era para celebrar la entrada en vigor del Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (el T-MEC) y no se hacía con fines electorales, aunque reconoció que en política siempre se toman riesgos.

El presidente se hizo la prueba de coronavirus, algo que no había aceptado para realizar viajes al interior de México, salió negativo de la misma y realizó el viaje.

Las atenciones del gobierno estadounidense se mostraron desde que el presidente mexicano y su comitiva se transportaron en líneas comerciales: agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP’s) ingresaron al avión para ayudar que el presidente López Obrador descendiera antes que otros pasajeros, pues en suelo estadounidense la seguridad del mandatario está a cargo del servicio secreto.

A las 14:08 horas se dio el encuentro entre López Obrador y Donald Trump. Tras una reunión privada al interior de la Casa Blanca, dieron sus mensajes.Ambos mandatarios destacaron la importancia de la puesta en marcha del T-MEC, resaltaron la amistad binacional, pero también se lanzaron elogios mutuamente. El encuentro salió perfecto.

Para Carlos Bravo Regidor, académico del CIDE, Trump no fue Trump. En su discurso no habló del muro fronterizo y no se refirió a los mexicanos como violadores, sino como gente trabajadora. Sin embargo, éste es solo el primer round. Nada garantiza que Donald Trump no utilice políticamente este encuentro.

Trump va a tratar de utilizar electoralmente la visita y las cosas que dijo López Obrador, como un aval del presidente de México a las políticas de Donald Trump”.

Carlos Bravo Regidor, profesor del CIDE.

El experto en temas de política estadounidense resalta que hubo un cambio de discurso del presidente Trump.

“Cambió su manera de hablar de los mexicanos. Pasamos de ser violadores, criminales y drogadictos, a ser gente que trabaja duro y enriquece sus comunidades. No habló del muro, cosa que siempre le ha gustado… Dados los estándares de Trump, se portó bien”, opina.

Para el académico del CIDE y asociado fundador del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), Carlos Heredia,el encuentro salió bien y puede ser considerado una victoria para el mandatario mexicano, pero advierte que será difícil controlar el uso electoral que le dé Donald Trump.

“La narrativa de la visita la va a manejar Donald Trump y no sería sorpresa que, en New Hampshire, donde va a sostener un mitin, vuelva a hablar del muro, de detener a los migrantes y de cómo México está envenenando a los jóvenes estadounidenses con drogas, discurso que no va a suspender por la visita de López Obrador”, advirtió.

Duarte, un detalle de EU para AMLO

El encuentro también tuvo presentes, y no solo fue el intercambio de bates de béisbol que realizaron los presidentes, sino fue la captura de César Duarte, exgobrnador de Chihuahua.

La información de esa detención se dio minutos después de que los mandatarios ofrecieran su primer mensaje conjunto: la Fiscalía General de la República (FGR) informó que, en Miami, Florida, César Duarte había sido fue detenido por elementos del Servicio de Alguaciles Federales.

Para el profesor de El Colegio de la Frontera Norte (Colef), Vicente Sánchez Munguía, la vista bien mereció un “regalito” del presidente Trump.

Es probable que coronando esta visita sea un presente que le están entregando en bandeja de plata al gobierno de México como agradecimiento a la visita”.

Vicente Sánchez, profesor de El Colef.

Al respecto, el profesor investigador del Centro de Relaciones Internacionales de la UNAM,José Ignacio Martínez Cortés consideró que “en política nada es coincidencia”, así que la aprehensión del exmandatario priista puede ser una señal de la colaboración entre ambos países.

“Nada es coincidencia, si había duda en la colaboración y cooperación, la detención del exgobernador manda fuerte mensaje (…) por si quedaba duda a qué se refería la cooperación”, comentó.

Cuidar cada detalle

Pese a los pronósticos, el encuentro López Obrador-Trump no fue ríspido, tampoco hubo raspones ni sobresaltos y mucho de ello se le debe al canciller Ebrard, quien cuidó todos los detalles de la visita.

Al respecto, Bravo Regidor destacó que el buen resultado de la visita es parte de un trabajo que se hizo previamente.

“No salió mal. Sorprendente el trabajo del planchado de la reunión”, calificó.

Martínez Cortés consideró que los encuentros que tuvieron los mandatarios estuvieron llenos de simbolismos. Destacó que con esta visita de establecen lazos de comunicación con actores que tienen gran influencia en Donald Trump y que el discurso de López Obrador fue acertado en hacer ver al mandatario de Estados Unidos el apoyo que México ha dado en el vecino país del norte, incluso desde la Segunda Guerra Mundial.

“Llama la atención el discurso que pronunció López Obrador, muy sobrio, de gran altura, y que a través de pasajes y hechos históricos le hace ver a Trump que México es un vecino, un aliado y un socio estratégico para la seguridad de Estados Unidos”, afirmó.

A pesar de los reconocimientos, para el académico Javier Urbano Reyes, profesor e investigador del Departamento de Estudios Internacionales en la Universidad Iberoamericana, la reunión fue algo “irreal”, debido a que cada uno de los mandatarios presentó su “propio mundo”, cuando hay una relación bilateral llena de conflictos y “temas escabrosos”.

Si no hubo conflicto es porque no se abordó la realidad y solamente fueron y se reunieron entorno a un discurso que lo único que tiene en común es que es fantasioso y que en ningún sentido abordó la realidad”.

Javier Reyes Urbano, profesor de la Ibero.

Respecto a algo positivo de la reunión, de acuerdo con Urbano Reyes, está el hecho de que “el gobierno no salió dañado”, pero no ve una ganancia en la visita, pues aunque señaló que hay quienes dicen que se ganó interlocución, para el internacionalista eso es lo natural, aunque ésta sea tensa.

“No hubo ganancia, pero no hubo daños, pero siempre pensando que esta reunión se realizó en un contexto de ausencia de realidad y ausencia de consciencia de los presidentes de los retos tan graves que tienen tanto de una parte como de la otra”, aseguró.

Para los expertos, como ambos mandatarios son aficionados al béisbol, los regalos de bates de ese deporte simbolizan un aspecto de ese deporte: fue un buen encuentro, ambos pueden presumir buenos resultados, pero eso no significa que se frenarán las disputas.

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