La petrolera nacional Pemex va a recortar 40,500 millones de pesos (mdp) de su presupuesto y acudir a nuevos créditos para refinanciar su deuda a corto plazo con tal de salvar las cuentas para este 2020. Pero en el negocio de la refinación, que por sí solo implicó una pérdida de 80,500 mdp en el segundo trimestre, la compañía piensa elevar en 11,304 mdp su presupuesto para rehabilitar su sistema de refinerías, dijo la empresa en su reporte financiero a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

La firma que dirige Octavio Romero Oropeza ha reducido sus expectativas sobre el precio del importación del crudo y el tipo de cambio con el que aprobaron su presupuesto para este año, tras seis meses donde la pandemia de COVID-19 ha derrumbado sus ingresos en más de 50%.

 

La compañía admite que, en este entorno de crisis, tiene que afrontar pagos de deuda financiera con vencimiento a un año o menos (corto plazo) por 313,884 mdp en montos del principal y los intereses, lo que pone en duda “sustancial” su capacidad para seguir como un “negocio en marcha”, una etiqueta que obliga a la empresa a explicar a sus inversionistas cómo pretende hacer frente a estas obligaciones.

La petrolera nacional ha realizado ajustes tanto en sus expectativas del precio del barril de crudo, que al inicio del año rondaba los 49 dólares por barril, al tipo de cambio, además de aprobar reducciones a su presupuesto. Todo esto se complementará con las ayudas por más de 100,000 mdp por parte del gobierno federal, el pago de las coberturas petroleras de Pemex, y la búsqueda de maneras de refinanciar la deuda a corto plazo.

Cambio de expectativas

Pemex reducirá de 49 a 34 dólares por barril su estimado de la mezcla mexicana de exportación (MME), y un tipo de cambio de 22.82 pesos por dólar frente al 19.90 pesos, que resulta favorable para las ventas de crudo al exterior.

“De acuerdo con las condiciones prevalecientes en los mercados, eventualmente se podría considerar la posibilidad de realizar operaciones de refinanciamiento en los mercados de capitales. Pemex cuenta con la capacidad de refinanciar el remanente de deuda a corto plazo a través de créditos bancarios directos y revolventes garantizados por agencias de crédito a la exportación”, dice la empresa en su reporte a la BMV.

Aunque la compañía busca dar créditos a través de las cadenas productivas con el apoyo de la banca de desarrollo y comercial, se encuentra en una negociación activa de los contratos con sus proveedores, admite la empresa en su reporte.

La firma ha consumido cerca de la mitad de sus líneas de crédito revolventes en esta primera mitad del año, así que aún cuenta con 104,777 mdp para hacer frente a sus deudas y pagos a corto plazo.

“Para compensar los menores ingresos brutos en la programación financiera para el resto del año, se está considerando lo siguiente: Un precio promedio anual de la mezcla mexicana de 34 dólares por barril, alineada con las expectativas del mercado y analistas. Un tipo de cambio promedio anual de 22.82 pesos por dólar, el cual es mayor al tipo de cambio de 19.90 pesos por dólar establecido en el presupuesto aprobado para Pemex, con el consecuente beneficio neto en los ingresos adicionales de Pemex, asociados a las ventas de exportación”, dijo la empresa en su reporte al segundo trimestre del año.

La compañía anticipa además que las ventas de refinados como gasolina, turbosina y diésel aún cayeron 45.7% del 1 al 24 de julio de este año, frente al mismo periodo del año pasado.

Sacrifica al más rentable

La firma confirmó que busca reducir en 40,500 millones de pesos sus inversión en exploración y producción de hidrocarburos, que maneja Pemex Exploración y Producción (PEP), pero avisó que piensa aumentar en 11,304 mdp el gasto destinado a la rehabilitación de sus refinerías, que lleva Pemex Transformación Industrial (TRI), por lo que su recorte real quedará en 27,625 mdp.

PEP generó ingresos de operación de 48,187 mdp, y en general, es la filial que genera las ganancias para Pemex en su conjunto; mientras que Pemex TRI perdió 80,569 mdp en este mismo rubro, y suele cargar con las mayores pérdidas cada trimestre.

Menos impuestos para Pemex

Pemex ahora espera que las coberturas petroleras contratadas generen 377 millones de dólares, es decir, 8,596 mdp, frente a los 7,500 mdp que anunciaron a mediados de abril, aunque esto se puede deber al tipo de cambio que tomaron en cuenta para valuar las coberturas en ese momento (19.90 pesos frente a 22.82 pesos).

La petrolera también ha recibido más de 46,000 mdp en capitalizaciones directas del gobierno, además de un beneficio fiscal por 65,000 mdp, es decir, casi 110,000 mdp durante el primer semestre.

“Al 30 de junio de 2020, Pemex ha reconocido una reducción del DUC (Derecho de Utilidad Compartida) de 32,500 mdp como resultado de la aplicación del beneficio fiscal, el cual es adicional a la reducción de la tasa del DUC de 65% a 58% aplicable para el ejercicio 2020”, explica la estatal.

La compañía reportó una caída del 77% en el pago de impuestos y derechos durante el segundo trimestre frente al mismo del año pasado, gracias a estos beneficios fiscales que termina por repercutir en la recaudación federal.

Petróleo en (de)sangre

A pesar de todas estas ayudas, coberturas y préstamos Pemex sangró dinero durante el trimestre.

Los flujos de efectivo neto de la operación, es decir, los ingresos que genera una vez que se restan sus costos y gastos operativos, muestran la fuerte debilidad de la empresa para obtener recursos suficientes para pagar su inversión y deudas, dice Jorge A. Castañeda, analista financiero independiente.

“No están generando los flujos de caja suficiente, y están sangrando dinero. No creo que puedan seguir el año sin una portación muy grande del gobierno federal”, dice el especialista.

El flujo neto operativo de Pemex fue negativo en 1,649 millones de dólares (mdd) al cierre de junio de este año; mientras que flujo después de inversiones llegó a 2,489 mdd. Esto quiere decir que entre estos dos indicadores, las actividades de la petrolera durante el semestre generaron flujos negativos de 4,138 mdd. Las aportaciones del gobierno, así como las líneas de crédito revolventes permitieron que la compañía lograra cuadrar sus cuenta al final del periodo, pero hablan del riesgo que tienen de quedarse sin municiones para afrontar sus obligaciones financieras sin el apoyo del gobierno.

Las calificadoras de riesgo Moody’s, Fitch y S&P toman en cuenta este tipo de indicadores para valuar la nota de la compañía, apunta Castañeda. Las dos primeras tienen en zona especulativa a la deuda de la petrolera nacional.

La compañía registró una pérdida neta semestral de 606,600 millones de pesos en el semestre, gran parte explicada por una valuación de su deuda denominada en dólares, que no implica una salida de efectivo para la compañía en este periodo. Sin embargo, las ganancias antes de impuestos, amortizaciones y depreciación (EBITDA, por sus siglas en inglés) sufrió un desplome de 60.2%, y si se le agregan costos como el pago a los jubilados de la compañía –que creció 16.7% en el trimestre-, la empresa tuvo una pérdida operativa de 29,585 mdp.

 

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