Manifestaciones, o todos hijos o todos entenados

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    En Xalapa ya deberíamos saber que hay de manifestaciones a manifestaciones. No todas son legítimas, no todas buscan la justicia social sino que están supeditadas a los intereses económicos y políticos de unos cuantos. Hay manifestaciones de miles de personas, de cientos, pero también las hay de cinco y hasta de una sola persona. En todo caso el número no importaría si son manifestaciones legítimas. Hay personas que ante el fracaso de las instituciones, sólo les queda hacer público y manifestar su causa para lograr que se les haga justicia. ¿Pero es justicia lo que buscan siempre las manifestaciones?

    Viendo el potencial que tienen las manifestaciones en Xalapa, algunos funcionarios públicos y hasta los mismos empleados de la Secretaría de Gobierno tienen a sus manifestantes particulares. Los utilizan para obtener recursos del propio gobierno, porque ha de saber usted que hay una partida millonaria para este tipo de expresiones populares. De modo que si a algún funcionario de la subsecretaría de Gobierno le falta dinero para pagar sus tarjetas de crédito o quiere pagar el enganche de un auto o de una casa, manda llamar a sus 10 manifestantes a los que les reparte 200 pesos por cabeza, les compra una estructura como carpa y los pone a cerrar el centro de la ciudad para crear un caos y así llamar la atención.

    Esta estrategia tiene dos funciones, de alguna manera al tener el control de ese pequeño grupo de manifestantes, cuando el tráfico ya es desesperante, el aparece como el más eficiente de los funcionarios de esa dependencia y retira a los manifestantes obteniendo el recurso de la partida para expresiones populares y el agradecimiento de sus superiores. Crea un incendio y apágalo tú mismo para que te digan bombero.

    Y qué decir de las grandes franquicias, de los profesionales de las manifestaciones como los 400 pueblos, Antorcha Campesina y el Partido cardenista. Si el gobierno sabe que se va a presentar en la Plaza Lerdo algún adversario político, o que se van a manifestar los maestros, periodistas o estudiantes, entonces basta hacer una llamada para que Toño Luna y sus huestes cardenistas tomen la Plaza Lerdo. Les pagan todo, transporte, alimentación y por hospedaje no se preocupan porque esos duermen en donde sea. Por supuesto al líder le prometen una buena suma de dinero que cuando no le cumplen, también por eso se manifiesta y con total descaro lo dice.

    Son tan efectivas las manifestaciones que algunos grupos como los 400 pueblos y Antorcha Campesina tienen a sus representantes en el Congreso local. No llegan porque sean buenos legisladores o porque en verdad tengan interés por los problemas de Veracruz, llegan porque al gobierno conviene tener en el corral a estos grupos para que cuando los necesite pueda acudir a ellos y utilizarlos como una arma política.

    El caso es que legítimas o no, las manifestaciones causan molestias a los ciudadanos de una ciudad. En la capital el caos nos tiene al borde del estrés. Por supuesto se requiere de mucho oficio político para discernir qué manifestación es legítima y cuál no. Pero discernimiento político es lo que más falta a los empleados de gobierno. En la semana que pasó fue desalojado de manifestantes el centro histórico de Xalapa. Desde días antes había sido tomado por una serie de manifestantes, algunos asentados en la Plaza Lerdo, otros, como los taxistas, tomaron la calle principal y cerraron el paso por el centro de la ciudad. Curioso, en su vileza estos pseudo manifestantes exigen justicia para los periodistas asesinados; como si en realidad les importara.

    Los taxistas exigían que se les regularizaran los juegos de placas que les fueron entregados en 2010. Algunos compañeros periodistas señalan que los engañaron, que los líderes y las autoridades de tránsito se quedaron con el dinero que ellos aportaron para la compra de placas para el servicio de taxi en la zona de La Perla, Misantla, Tezonapa, Córdoba, Orizaba, Amatlán y otros municipios. Las cantidades que dicen haber aportado no son creíbles, ya ni en Xalapa unas placas de taxi cuestan 100 mil pesos. Los líderes y los funcionarios corruptos se quedaron con su dinero, ellos vienen, toman el centro de Xalapa y esperan que el gobierno haga válidas sus peticiones.

    Pero los desalojaron, cosa que algunos repudian y otros aplaudimos. Ya lo dijimos antes, no todas las manifestaciones son legítimas. ¿Por qué no van ante las autoridades y acusan a sus líderes y esos líderes a su vez a los funcionarios corruptos ante las autoridades? Entonces, si después de esa denuncia no les hacen caso, manifiéstense.

    El secretario de Gobierno Flavino Ríos Alvarado ya declaró que se va a actuar en contra de los manifestantes que bloqueen las calles. Lástima por las manifestaciones legítimas, pero esperamos ver esa mano dura también cuando vengan esos grupos clientelares a manifestarse. Lo decimos porque otro secretario de Gobierno, Erick Lagos, hasta se bajaba a tomar café con ellos en la explanada. En el caso de la manifestaciones, doctor Flavino, o todos coludos o todos rabones; o todos hijos o todos entenados.

    Postdata 1: Héctor Yunes, acciones en contra del 3% a la nómina

    Durante una reunión con representantes del sector industrial del Estado de Veracruz, el senador Héctor Yunes Landa, insistió que buscará asesoría de prestigiados abogados para impedir el aumento del nuevo impuesto y así evitar que éste se vaya a bursatilizar. Reveló que tienen incluso el nombre de la institución bancaria que es Banamex que está en pláticas con el Gobierno del Estado para bursatilizar a 10 o 30 años los nuevos ingresos del impuesto del 3% a la nómina. Yunes Landa se comprometió a que de tener la oportunidad de servir a los veracruzanos con el apoyo de los nuevos diputados locales bajará del 3 al 2 por ciento ese impuesto y preestablecerá el cobro del 2 por ciento del impuesto al hospedaje.

    Armando Ortiz aortiz52@hotmail.com