El fentanilo, un opioide 50 veces más potente que la heroína que puede ser también fabricada legalmente por laboratorios farmacéuticos, está en el centro de la crisis de los opiáceos en Estados Unidos (EU).

¿Cuándo inició la epidemia del fentanilo en EU?

La epidemia del fentanilo comenzó a fines de los años ’90, con la prescripción abusiva y alentada por la industria farmacéutica de medicamentos opiáceos para el dolor, comenzando por la oxicodona vendida por el laboratorio Purdue bajo el nombre OxyContin. Hasta entonces, este tipo de medicamentos estaban reservados al tratamiento de enfermedades graves debido a la fuerte adicción que generan.

Al finalizar el tratamiento, se estima que entre 8 y 12% se tornan adictos, y muchos comienzan a comprar medicamentos opiáceos vendidos ilegalmente, o heroína u otras drogas opiáceas más fuertes, como el fentanilo.

Según las últimas cifras oficiales publicadas a comienzos de octubre, más de 300 mil personas murieron de una sobredosis de opiáceos desde el año 2000, con una explosión de la tasa de mortalidad entre 2013 y 2017.

Estados Unidos lleva ya medio siglo de guerra contra las drogas, pero con el fentanilo enfrenta la amenaza más mortífera de su historia.

La DEA asegura que es necesario proseguir este combate “que llevará generaciones”.

China y México, los proveedores de fentanilo

China fue el primer fabricante de fentanilo destinado al mercado estadounidense. Pero el tráfico vía México, liderado sobre todo por el cartel de Sinaloa y el poderoso y más global cartel Jalisco Nueva Generación, comenzó hacia 2005, cuando los colombianos se saltearon a los mexicanos y comenzaron a exportar ellos mismos la cocaína a Europa, Australia, Rusia o China.

Para compensar esa pérdida de mercado, los carteles mexicanos comenzaron a producir más amapola y a tratar de imitar la potente heroína colombiana. Pero como no lo lograron, empezaron a importar fentanilo desde China para fortalecer la droga y tornarla más potente y competitiva.

Tras la primera recaptura del Chapo en México en 2014, sus hijos y socios empezaron a crear más laboratorios de fentanilo y a contrabandear más fentanilo a Estados Unidos para ganar más dinero.

Y luego, para reducir costos y evadir las leyes chinas, empezaron a importar los precursores químicos con los que se fabrica el fentanilo y a elaborarlo ellos mismos en laboratorios clandestinos.

Presionada por el presidente Donald Trump que declaró la crisis de los opiáceos como una emergencia de salud pública en 2017 y con el telón de fondo de la guerra comercial, China cambió de política en mayo y en vez de incluir los análogos del fentanilo uno por uno en la lista de sustancias controladas, como era su costumbre, los prohibió a todos como grupo.

Pero esto no incluye a muchos precursores necesarios para fabricarlo, y México “puede llenar el vacío” chino, alertan especialistas.

Mafias chinas, el fentanilo y el papel de los carteles mexicanos

Las incautaciones de fentanilo en la central de correos están en baja. Las autoridades aseguran que la mayoría de la droga ingresa por los puertos de entrada oficiales en la frontera con México.

En general con una pureza de 10%, mezclado con diluyentes o con otras drogas como heroína, metanfetaminas o hasta cocaína, o prensado en forma de píldora azul, imitando al OxyContin, el fentanilo ingresa escondido en vehículos o es traficado por peatones.

En Nueva York quienes reparten el fentanilo son sobre todo redes criminales dominicanas, que luego entregan las ganancias a mafias chinas de lavado de dinero, asociadas a los carteles mexicanos y cada vez más presentes en México.

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