Un grupo niños logró vencer al coronavirus COVID-19 en Bolivia, los menores cuyas edades oscilan entre los 3 y 13 años, se han convertido en noticia, no sólo por el hecho de que son primos, sino por su voluntad de permanecer unidos durante las tres semanas que duró su hospitalización en el centro de Salud Salomón Klein, ubicado en la ciudad de Sacaba.

Bolivia es uno de los países latinoamericanos que ha soportado los embates del nuevo coronavirus COVID-19, enfermedad que hasta este miércoles ha provocado 4 mil 481 contagios y sumado 189 muertes.

En medio de estas cifras, existen historias de optimismo que alientan en ánimo como la de estos pequeños, que vivían junto a sus padres en condiciones de hacinamiento, situación que originó su contagio.

¿Cómo se contagiaron los primos?

Este caso ha llamado la atención, no sólo en Bolivia, sino en el mundo entero, ya que los primos convivían junto a sus padres en un espacio reducido, situación que podía provocar más contagios y un eventual aislamiento domiciliarios.

El contagio comenzó con la madre de unos de los menores, luego uno de los niños comenzó a presentar síntomas de COVID-19 y finalmente, toda la familia tuvo que se trasladado al hospital más cercano para tratar casos relacionados con esta enfermedad.

Una vez confirmados los casos positivos de los ocho menores, los médicos establecieron una estrategia para atender a los primos y lejos de sus padres.

Vimos que eran muy unidos y se optó por mantenerlos juntos. Ellos estaban acostumbrados a vivir así y no queríamos que sufran algún trauma”, explica Rubén Castillo, jefe de vigilancia epidemiológica del Servicio Departamental de Salud.

El personal de salud detalló que por esa situación se realizó un seguimiento muy estrecho de la evolución de los ocho, fundamentalmente durante los primeros días en los que se temía que alguno de ellos necesitara un tratamiento especial en solitario.

El grupo de niños fue apodado “ch’iticitos”

Los pequeños se comunicaban a gritos debido a que las habitaciones en las que estaban recibiendo atención médica se encontraban una al lado de otra.

  • Las enfermeras, y en general todo el personal del hospital que trabajó con y cerca de ellos, les tomaron aprecio.

El personal apodó al grupo de primos con el vocablo quechua “ch’iticitos”, que se usa normalmente para denominar a los niños en esta lengua.

Cuando todos ellos superaron la enfermedad el personal del hospital creó una valla humana para despedirlos.

Alimentos, juguetes, dulces, entre otros objetos fueron obsequiados a los “ch’iticitos’ para despedirlos, tras tres semanas de lucha intensa por su vida.

Su salida del hospital sucedió entre aplausos y lágrimas mientras los ocho pequeños primos abordaban un autobús que los llevaría a casa.

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