Si bien la tendencia ha sido que en las elecciones intermedias, se reduzca la representación del partido mayoritario o en el poder, en este caso, los partidos de oposición (PAN, PRD y PRI) enfrentan dificultades para contrarrestarlo, aun cuando unieron sus esfuerzas precisamente con este fin.

La proyección de la plataforma Oraculus, que agrega las encuestas de intención de voto para la Cámara de Diputados, prevé que Morena mantenga la mayoría en la Cámara de Diputados, con un 47% en un rango entre 43 y 51%. Un porcentaje similar al que tiene actualmente (51.4%), con 257 legisladores en esta bancada, una situación que no se había visto desde 1997, cuando el PRI perdió la mayoría absoluta en el Congreso.

En las entidades, el mapa político también tiende a la reconfiguración, pues a excepción de Nuevo León, donde gobierna el independiente Jaime Rodríguez Calderón, los otros 14 estados están gobernados por estas fuerzas políticas, y según encuestas, Morena tiene posibilidades de arrebatarles buena parte de ellos.

Ante la oleada morenista, los partidos de oposición, en algunos aspectos tradicionalmente antagónicos, decidieron aliarse para contrarrestar el avance del partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, por lo que se repartieron 219 postulaciones para la Cámara baja y van juntos en 11 de las 15 gubernaturas en juego.

“Hay que rescatar al poder legislativo de la tutela del presidente de la República, hay que devolver la dignidad a la Cámara de Diputados para que éste sea una cámara revisora, una cámara que sea un verdadero contrapeso político y pueda frenar los excesos de un poder ejecutivo centralista”, aseguró Ángel Ávila, representante del PRD en el consejo general del INE, cuando se avaló la ampliación de 176 a 219 distritos.

En las elecciones para el Congreso, el PAN abanderará 72 distritos, el PRI, 77, y el PRD, 70. Mientras que en las entidades, el PRI se quedó con seis postulaciones, el PAN con cuatro, mientras que el candidato de la coalición en Michoacán, Carlos Herrera Tello, está ligado al Sol Azteca.

El analista electoral Eduardo Huchim señala que la oposición “ha quedado pasmada” en estos primeros dos años de gobierno de López Obrador, y aunque se hayan unido para hacerle frente, no necesariamente significa que los votantes y simpatizantes de los tres partidos vayan a votar por ese candidato.

“Hay militantes y simpatizantes que lo son justamente por la oferta ideológica que identifica a cada uno de los partidos en lo individual y que ahora incluso podrían sentirse traicionados y en consecuencia votar por otra posibilidad partidaria”, asegura.

No necesariamente el hecho de que vayan unidos y presenten a un candidato significa que los votantes y simpatizantes de los tres partidos vayan a votar por ese candidato.

Eduardo Huchim, analista político y electoral.

En 2012 y 2015, los principales partidos eran PAN, PRI, PRD, mientras que Morena estaba en los últimos lugares. En la elección donde Enrique Peña Nieto ganó la presidencia, el PRI era mayoría en la Cámara de Diputados con 214 curules, seguido del PAN, con 113 y 99 del PRD, mientras Morena apenas alcanzaba 35 curules. Tres años después, el PRI mantenía su mayoría con 202, seguido del PAN, con 107, y PRD, con 51.

Para entonces, Morena ya figuraba como la cuarta fuerza política, pero tras las elecciones presidenciales de 2018 se ungió en el primer lugar, por lo que el partido del presidente prevé mantener su mayoría ante una oposición desdibujada.

El politólogo de la Universidad La Salle, Bernardino Esparza, comenta que aún con la alianza que formaron los tres principales partidos de oposición, carecen de un líder como lo fue AMLO en su momento para enfrentar a Morena.

“Pareciera ser que esta coalición se forma para ganar diputados, obtener la mayoría en el Congreso, pero también tiene que encabezarla un líder que tenga ese carisma, que sea el contrapeso del partido en el gobierno”, dice Esparza al recordar que así es el sistema de partidos: “mientras uno gobierna, el otro es oposición y el líder opositor va a estar criticando por todos lados al que gobierna, pero eso ahora no se ve. No hay un líder”.

En la oposición necesitan un líder, un líder que los encabece, y la oposición desde mi punto de vista parece que no tiene líder, eso surge en otros tipos de democracia, en democracias consolidadas.

Bernardino Esparza, académico La Salle.

En nueve años, Morena logró pasar de la octava fuerza política a la primera de la mano de López Obrador, y si bien, en las elecciones intermedias los partidos en el poder pierden fuerza, el hoy presidente sigue siendo un jugador importante en la carrera electoral, aun cuando no es candidato.

En ese contexto y a poco más de dos meses de la jornada electoral, se han revivido y emprendido diversas investigaciones en contra políticos del PRI y el PAN, previo al arranque de las campañas y en medio de mensajes del Ejecutivo contra la oposición.

Desde dependencias federales se han dado ‘golpes’ en medio de la contienda electoral, como el de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, expresidente del PRI en la capital acusado de encabezar una red de prostitución, al que se suma la detención de Diana Sánchez Barrios, candidata a una diputación de la alianza en la Ciudad de México, así como el juicio político contra el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca.

Los especialistas insisten en que hay que ver cómo se comporta el electorado el próximo 6 de junio, pues nada está dicho y la oposición tiene tres meses para repuntar, aunque hasta el momento la evidencia no esté a su favor.

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