La crisis migratoria en la frontera entre México y Estados Unidos es el primer tema a atender en la agenda bilateral entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y su homólogo, Joe Biden.

Los números hablan del tamaño del reto: 100, 441 migrantes fueron detenidos por agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos en la frontera con México solo en el mes de febrero, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, en contra parte, de enero al 24 de marzo pasado, el Instituto Nacional de Migración (INM) detectó a 31,492 personas que no pudieron acreditar su estancia en el país. La diferencia es muy grande.

La promesa de una reforma migratoria en Estados Unidos con la llegada de Joe Biden el 20 de enero pasado, incrementó el flujo migratorio hacia ese país y trajo una nueva exigencia hacia las autoridades mexicanas. El resultado: una crisis que genera unas 5,000 detenciones al día en Estados Unidos y decenas de personas retenidas en la frontera sur de ambos países.

Al asumir el cargo, el mandatario estadounidense suspendió las deportaciones de migrantes por 100 días, presentó un proyecto de ley para regularizar a 11 millones de inmigrantes sin documentos en el país, y comenzó a admitir a algunos de los solicitantes de asilo que llevaban meses esperando en campamentos en México. Esto le ha traído críticas pues los republicanos lo culpan de haber generado expectativas para que más gente quisiera llegar a ese país.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP por sus siglas en inglés) el pasado 26 de marzo estimó que en la frontera entre México y Estados Unidos se detienen alrededor de 5,000 personas migrantes por día, de los que alrededor de 400 son menores acompañados.

De acuerdo con datos del gobierno estadounidense, de enero a febrero de este año las detenciones de migrantes se incrementaron 28%, no obstante, la cifra aún está por debajo de las que se daban con el gobierno del republicano, Donald Trump en 2019, que tuvo su pico en el mes de mayo de ese año cuando se registraron 144,116 capturas por de personas sin documentos.

Para María Inés Barrios, coordinadora de la Especialidad y maestría en Estudios de Migración Internacional de El Colegio de la Frontera Norte, el incremento de flujo migratorio en las últimas semanas responde a que los migrantes que ya estaban en el centro y sur de México subieron a la frontera, pero también a que desde Centroamérica salieron varias caravanas en busca de obtener algún beneficio de la reforma migratoria que planteó Biden a su llegada al gobierno.

“El flujo migratorio no ha parado desde 2018, ni la política migratoria de Trump la paró ni el despliegue de la Guardia Nacional en las fronteras”, comentó.

De acuerdo con cifras de Instituto Nacional de Migración del 1 de enero de 2021 al pasado 24 de marzo, en México se identificaron a 31,492 migrantes en el país, 4, 779 más a los reportados en el periodo de 2020.

El 93% de esos migrantes proceden de países del Triángulo Norte de Centroamérica: Honduras, Guatemala y El Salvador.

Actualmente el gobierno federal tiene desplegados 8,715 elementos de la Guardia Nacional en la frontera norte y sur, para controlar la migración procedente de Centroamérica hacia Estados Unidos. Este personal tiene 30 Puestos de revisión migratoria, 47 puntos de control migratorio y ocho buques y embarcaciones en control marítimo.

A diferencia de hace algunos años, donde los migrantes huían por situación econ´ómica, los de los últimos meses lo hacen por una combinación de crisis económica, violencia e incluso desastres naturales.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, informó que en territorio mexicano hay 1,800 niños migrantes y que el número de menores ha incrementado porque adultos recurren a ellos para no ser repatriados ni desde Estados Unidos ni desde México.

En México la situación se ha complicado. Por Ciudad Juárez ingresan más de 100 migrantes por día y no solamente las que cruzaron por El Paso Texas, también las que lo hicieron por el Valle del Río Grande.

El gobernador Javier Corral pidió ayuda al presidente López Obrador para atender el fénomemo de la migración. “En los últimos días han empezado a llegar más migrantes, empezamos a contar cerca de 100 personas diariamente. Y son unidades familiares, son personas que cruzaron por Tamaulipas, por las fronteras de Tamaulipas, pero los están regresando por Chihuahua”, dijo Corral.

Las negociaciones

Si bien el presidente Biden, justificó el aumento de los migrantes en que es un fenómeno que ocurre cada año, para atender la situación envió una delegación especial encabezada por la exembajadora, Roberta Jacobson, e integrada por Ricardo Zúñiga, enviado especial presidencial para el Triángulo Norte de Centroamérica y Juan González, director para el Hemisferio Occidental del Consejo Nacional de Seguridad.

En su vista, Jacobson llamó a los migrantes a no viajar hacia la frontera entre México y Estados Unidos.“Sé que muchos migrantes pueden estar soportando dolor y dificultades, pero debo enfatizar que la frontera de Estados Unidos está cerrada. No hagan el peligroso viaje. Quédense en casa, manténgase a salvo y esperen más información sobre el proceso de asilo”, planteó.

Horas antes del encuentro, el presidente Andrés Manuel López Obrador, rechazó que la visita de Jacobson fuera para supervisar. “No aceptamos visitas de supervisión, no somos colonia, no somos protectorado, México es un país independiente”, expresó el presidente quién dijo que la visita eran para abordar un plan integral.

Dos días después, en su primera conferencia de prensa desde la Casa Blanca, Biden dio a conocer que estaba en negociaciones con el presidente López Obrador, para que México reciba más migrantes deportados.

“¿Por qué no están volviendo algunas familias? Porque México se está rehusando a recibirlas de regreso”, dijo Biden.”Estamos en negociaciones con el Presidente de México. Creo que vamos a ver esto cambiar. Todas deberían regresar. Todas van a regresar”.

Expertos en relaciones exteriores consultados por Expansión Política explican que así como en su momento México cedió a contribuir con Estados Unidos para frenar la migración desde Centroamérica, a cambio de no gravar con 5% las importaciones mexicanas, ahora el gobierno de Andrés Manuel López Obrador lo hará en pago al préstamo de vacunas contra el coronavirus que llegarán esta semana a territorio nacional.

“Ya tenemos un antecedente del tipo de negociaciones que se están haciendo con este gobierno federal y cómo el tema migratorio se ha vuelto una moneda de cambio para otros aspectos. Lo vimos con el tema arancelario y ahora con el tema de vacunas”, afirmó Barrios, la especialista de El Colegio de la Frontera Norte.

La visita de la delegación estadounidense, que si bien afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador no era de supervisión , se dio días después de que el gobierno de Biden hubiera aceptado compartir en calidad de préstamo 2.7 millones de vacunas contra COVID-19 del laboratorio AstraZeneca. También se dio días después de que México anunciara restricciones el tránsito terrestre para actividades no esencialesen las fronteras norte y sur del país.

EU no invierte lo suficiente

Este lunes, López Obrador dijo que Estados Unidos no está invirtiendo lo suficiente para ayudar al desarrollo de Centroamérica y evitar que las personas de El Salvador, Honduras, Guatemala y el propio sur de México, se vean obligadas a migrar.

“Nosotros desde hace dos años estamos ayudando, incluso financiando a nuestros hermanos centroamericanos, pero Estados Unidos no está invirtiendo lo suficiente, lo necesario, y se necesitan atender las causas, no es un asunto que se pueda resolver con medidas coercitivas, cerrando fronteras, militarizando, hay que ir a atender las causas”, afirmó.

En esa línea, afirmó que buscaría acelerar la ayuda del gobierno de Biden, quien prometió 4,000 millones de dólares para que sean invertidos en Centroamérica.

“Hay que acelerar el que se entreguen los 4,000 millones de dólares que se ofrecieron para Centroamérica lo más pronto posible, que se ayude a estos tres países para que no haya necesidad de que la gente salga, porque están muy afectados. No sólo es pobreza, es también violencia y quedaron también muy afectados económicamente porque fueron pues padecieron de huracanes y se arrasó con cultivos en el caso de Centroamérica”, dijo López Obrador.

En entrevista, el académico de la Universidad Iberoamericana, Javier Urbano, afirmó que un plan para frenar la migración como al que apuestan López Obrador y Biden, a través de crear opciones de desarrollo en Centroamérica, daría resultados pero en al menos una década.

“No hay una lectura clara de que esto es un asunto que tiene tiene que invertirse, no 200, sino 2,000 millones de dólares durante los próximos 30 años”, advirtió.

El especialista recordó que con la administración de Donald Trump y en el inicio de la de Andrés Manuel López Obrador se anunció el Plan de Desarrollo Integral para Centroamérica, el cual señala, “fracasó aunque no lo quieran reconocer”, pues Estados Unidos no entregó el dinero pactado.

Para Juan Manuel Aguilar, investigador del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia, A.C, los efectos económicos de la pandemia de coronavirus incrementarán aún más el tránsito de migrantes de Centroamérica hacia Estados Unidos.

“De los países más castigados en el ámbito de las secuelas económicas por la pandemia están precisamente los países centroamericanos, y esto va a promover que haya una gran movilidad de caravanas migrantes porque hay carencia de dinero, empleo, desigualdad, pobreza, entonces habrá fenómenos migratorios muy fuertes”, comentó.

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